Discusiones pachecas

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RICARDO IBARRA

Han sucedido dos fenómenos en torno al consumo de las drogas en México: Primero, que a partir de la psicosis creada por ese mítico microbio aéreo y contagioso, bautizado por los sacerdotes de la ciencia como Influenza A-H1N1, el junkie, drogadicto, enfermo o como quiera llamársele al consumidor habitual de estupefacientes, ya no puede ejecutar esa vieja leyenda del rolling stone, es decir, rolar la piedra, ese ejercicio que hacía comunitario el hábito de enredarse en el cielo con Lucy.

Segundo, y no menos importante, son las discusiones, pocas, que genera la ley de narcomenudeo que aprobaron el Senado de la república el 30 de abril -días de paranoia virulenta en México- y en días recientes, el 8 de mayo, la Cámara de diputados… Y lo que revelan algunas de esas discusiones pachequísimas es pleno desconocimiento y falta de información, tanto en los foros persona a persona, como los virtuales, en Internet.

Para nuestro mal viaje, los medios de comunicación nacionales y regionales han vertido a los ciudadanos pocos elementos para discutir plenamente, con sustento y conocimiento de causa, esta pronta reforma a la constitución mexicana que permitiría al junkie, drogadicto, enfermo, dependiente, planeador del infinito o buscador de Dios, portar mínimas cantidades de opio, heroína, cocaína, marihuana, cristal, LSD, y metanfetaminas.

La desinformación hace que cualquier debate sobre el tema sea un mal viaje.

Lo que sabemos es que la reforma para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas fue una propuesta que presentó al Congreso el mismo presidente del país, Felipe Calderón, el 2 de octubre del año pasado -como para hacerle ruido a los 40 años del asesinato de estudiantes universitarios en la ciudad de México-. Lo hizo, según dijo entonces y mantiene hasta ahora, para avivar su cruzada contra el narcotráfico y calmar la violencia que éstos generan en las calles.

Hay que recordar, que esta misma propuesta fue vetada por Vicente Fox durante su fantástico reinado en Foxilandia, pero en mayo de 2006.

La aprobación de esta ley de narcomenudeo por ambas cámaras sucede un par de meses después de que la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, la cual integra nuestro ex presidente Ernesto Zedillo, concluyera que es urgente evaluar la despenalización del consumo de la mariguana, fortalecer el tratamiento de adictos y emprender “una lucha implacable” contra el crimen organizado que ha infiltrado las instituciones.

En el momento en que estamos, sólo falta que Felipe Calderón apruebe la medida, convertirla en ley y publicarla en el Diario Oficial de la Federación. De ahí, el plazo para que la droga “individualizada” pueda circular en la cartera o en la guantera del coche es de un año.

Aún así, quedan muchas dudas con esta ley, que aplicaría a partir del próximo año: 2010.

Si el estado mexicano, como actualmente comprobamos, no puede controlar un brote irregular de gripe, cómo aplicaría esta ley de narcomenudeo en un territorio como el nuestro, con su larga historia en pobreza, corrupción, impunidad, tráfico de influencias, agresión policiaca, y además, con el apoyo del ejercito mexicano.

Es aquí en donde la “lucha imparable” podría dirigirse no al narco, sino a los movimientos armados que subyacen en la orografía nacional.

Recordemos: 2010 es una fecha mítica para el revolucionario mexicano. Ocurrió en 1910 (Revolución Mexicana), en 1810 (Independencia). Y en México hay por lo menos 19 grupos armados identificados por el gobierno federal. Muchos de éstos en el sureste mexicano.

¿Será ésta una medida para enrarecer el ambiente y facilitar la agresión del estado mexicano contra el pueblo, harto de tanta explotación?

Recién ocurrió en Chiapas, en donde el hostigamiento del Estado comenzó a operar contra miembros del EZLN. El 21 de abril fue detenido y ocultado por más de 80 horas el zapatista Miguel Vázquez Moreno, cerca de las cascadas de Agua Azul, donde operaba una camioneta de transporte para turistas. Luego, la madrugada del 26 de abril, paramilitares vinculados con un partido político de la región descargaron más de 60 tiros en una casa de otro zapatista, en el Municipio autónomo comandanta Ramona. Ese día sobrevoló incluso la zona un helicóptero de seguridad pública.

También hará falta resolver el aspecto sanitario. ¿Funcionarán y serán suficientes los centros Nueva Vida que impulsa el gobierno calderonista? Además, ¿conviene que el tratamiento sea obligatorio a partir del tercer reporte del ministerio público? ¿Es necesario este vínculo entre justicia y salud? ¿Qué organismo regularía a ambos?

Otro punto: ¿Los policías traerán en sus patrullas pequeñas básculas para pesar los gramos y miligramos de droga que la ley permitirá, o como siempre, harán de las suyas hasta el exceso de la tranza y la corrupción, al llevarse a cualquiera joven malafacha al cuartel sembrándole la droga en sus bolsillos? Y hay que destacarlo: A quien porte más de lo permitido, se le impondrá prisión de cuatro a ocho años y de 200 a 400 días de multa “a quien sin autorización comercie o suministre, aún gratuitamente, narcóticos (…) en cantidad que resulte de multiplicar por mil el monto de las previstas en la tabla”.

La despenalización de la droga en México, tal como esta ahora el sistema político, económico, judicial, educativo y de salud, es como proporcionarle cerillos a un niño curioso e hiperactivo, solo en su casa, sin la vigilancia de sus padres.

Esta ley es sin duda la usurpación de un negocio, o por lo menos, pasará al control de unos cuantos. Hay más preguntas: ¿quién se queda con el fructífero negocio?, ¿a quién dejarán operar las llamadas narcotienditas?, ¿quién decidirá cuáles permanecen y cuáles no? Esto es, señores, la preservación del territorio por los cárteles y la distribución de la riqueza generada por el narcotráfico para unos cuantos, incluidos narcos, empresarios y funcionarios públicos.

Es todo. Espero no haberlos malviajado… demasiado.

2 Comentarios

  1. Ricardo: nunca mejor explicado el asunto. Si vamos a hablar de aprobar una ley de esa magnitud habría que repasar temas en paralelo que no son ajenos y al contrario ¡están directamente relacionados!. Me gusta esa frase que dices, cerillos en manos de niños… A mi me preocupa de verdad la relación de portar droga (ya de manera legal) y la policía de a pie. Definitivamente un asunto bastante delicado.

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