La Guadalupana de San Francisco

Foto: Ricardo Ibarra

Ricardo Ibarra

El Mensajero

SAN FRANCISCO.- Casi a las 2:30 ha finalizado por fin la misa en español de la 1:00 p.m. en St. Mary’s cathedral. Es el domingo 5 de diciembre. Exactamente una semana antes de la celebración a la virgen de Guadalupe, este siguiente día 12.

Frente al altar de donde cuelga la imagen de la Guadalupana, al fondo del templo, se han reunido una multitud de feligreses que le cantan guitarra en mano. De un momento a otro concluyen los estribillos y las tonadillas musicales cuando en un lenguaje casi irreconocible se escucha un estropeado: ¡Viva la virgen de Guadalupe!, a lo que todos responden con el clásico ¡Viva!. Lo mismo otras dos veces.

Los hurras los incita a una animosa niña con síndrome de down, que sonriente regresa a los brazos de sus padres, quienes por cierto son asiáticos.

“Hay gente de todas los países que participan en esta celebración”, comenta Ramón Ponce, miembro del Comité de actividades para la virgen de Guadalupe, sentado ahí junto al altar. “Más que una tradicion es una devoción a la virgen. Ella es la reina de México y de las Américas”. Y con la pasión demostrada por la pequeña animadora de origen asiático está claro que “la morenita del cerro del Tepeyac” se gana el título de “Emperatriz del mundo”.

Cada año, el 12 de diciembre, la devoción de miles de creyentes en la virgen nacida en tierras mexicanas emprenden una peregrinación para agradecerle a este ser espiritual algunos favores, dones y bendiciones otorgados. El más grande ocurre, por supuesto, en la Basílica de Guadalupe, en México, donde está resguardada la supuesta tilma original del ahora renombrado santo Juan Diego.

Por estos territorios estadounidenses la devoción se repite en secuencias similares. Los danzantes baten sus plumas entre el humo del copal y el sonido de ayoyotes. La musica de los mariacheros caminan con guitarrones, trompetas y violines hinchando los corazones de los marchantes. El rostro tímido de la Gudalupana, cubierto con su capa de estrellas se multiplica en playeras, banderas y veladoras. En el Área de la Bahía ocurre en distintos puntos. Uno de ellos transita desde South San Francisco hasta San Francisco, de sur a norte, como alguna vez caminaron estos mismos feligreses cuando llegaron a este país sin dioses.

Como en cada ciclo, en esta ocasión el inicio de la peregrinación será a las 6:00 a.m., en el templo All Souls, de South San Francisco. Continúa por Mission Road, El Camino Real, Mission Street, hasta alcanzar la explanada de St. Mary’s cathedral, alrededor de la 1:30 p.m.

Según la policía local de San Francisco, el año pasado recorrieron este camino de fe más de 19 mil personas, en una ruta que alcanza las 12 millas, que son cerca de 20 kilómetros.

Ese mismo sábado 11, una vez que arriban los contingentes, hay danza, música, rezos y oraciones. “Dura una media hora, luego los danzantes hacen una ceremonia, un ritual muy antiguo ante el el altar de la virgen de Guadalupe, esto transcurre entre la 1:30 y las 2:00, cuando inicia la misa con el arzobispo de arquidiócesis de la ciudad. Esa misa es en español”, explica Ramón Ponce.

Vestido de traje y corbata para asistir a misa, Ponce recuerda la gestación de este milagro: “Hace 479 años fue cuando apareció al indio Juan Diego, que ahora es santo, él fue el único que vio viva a la virgen, su espíritu, en el cerro de Tepeyac, y por eso celebramos el milagro de las apariciones de la virgen a san Juan Diego”.

Los intelectuales y estudiosos más críticos de este suceso transcriben que la imagen de la virgen en la tilma del indígena nahua fue un plan para reencontrar a la descompuesta sociedad mexicana, sesgada por un régimen de castas que dividía a los mexicanos en múltiples grupos. La mágica aparición de la virgen sería el corazón espiritual que uniría la desarticulada nación en una misma luz.

Ramón Ponce dice que la ciencia ha certificado el milagro. “Se han hecho estudios científicos de la NASA que han estudiado la tilma de Juan Diego y está comprobado que no es pintiura. Otro de los milagros es que quedó impresa (la imagen de la virgen) en la tilma y está comprobado científicamente: no hay explicación de cómo los colores no pierden la naturalidad”.

Como sea, el 12 de diciembre las actividades para despertar al ser vivo del Tepeyac inician a las 4:30 a.m. con las tradicionales Mañanitas interpretadas por un mariachi que entonará canciones en honor a la Guadalupana durante dos horas, hasta las 6:15 a.m., que comienza la primera misa en español, y la otra a la 1:00 p.m.

Transcurridas las fiestas, por fin la vida en la tierra vuelve a descansar, cuando la Tonantznde los antiguos pobladores de Tenochtitlan vuelva a la oscuridad de las cuevas, para dejar entre los humanos sólo el frío y el viento de la temporada invernal.

Si necesitas más información de este peregrinaje puedes llamar a la Cruzada Guadalupana de San Francisco a los teléfonos: 415-333-4868 o 415-5864292.

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