Diego Rivera en San Francisco

Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.– La Unidad Panamericana que planteó Diego Rivera en el mural que conserva el City College de esta ciudad, fue consolidada este día con una firma.

La rúbrica estampada por el canciller de esta institución educativa Don Q. Griffin y Carlos Félix Corona del consulado mexicano en esta ciudad fue precisamente para acordar la conservación y preservación del mural realizado por Rivera, en 1940.

El destino original de esta obra, la más grande en dimensiones realizada por Diego Rivera, sería una biblioteca del City College, pero que jamás fue construida, por la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, el objetivo es darle un espacio más digno, levantar la pared donde está trazado el mural, construir un nuevo edificio y colocarlo en su interior con ventanales exteriores para que pueda ser admirado desde la calle.

Para ello, a partir del 13 de junio especialistas de los institutos mexicanos de Bellas Artes y de Antropología e Historia (INBA e INAH, respectivamente), realizarán los estudios necesarios para comprender qué será necesario para reubicar esta pieza: la tecnología, los cuidados, los costos.

El canciller de City College, Don Griffin, explicó previo a la firma del acuerdo, que el mural Unidad Panamericana “es invaluable, por lo que representa. Muchos en el arte podrán preguntarse qué precio tiene… y es muy difícil ponerle precio, pero si tuviera algún precio se tendría que iniciar en 500 mil millones de dólares, por un mural como este. Ese es el valor de este mural y por eso nuestra preocupación”.

La unidad milenaria: “Lo vemos como algo que se nos dio y tenemos que asegurarnos de que exista en 15 años y que lo cuiden y valoren y lo puedan conservar para los próximos 200, 300 o 400 años, porque este es un mural que debería existir dentro de mil años o más, por su significado”.

El acuerdo firmado compromete a ambos organismos a buscar los fondos económicos suficientes para construir un nuevo edificio, además de sostener las operaciones técnicas requeridas para un procedimiento como este.

Carlos Félix Corona cónsul mexicano en San Francisco mencionó que el acuerdo para la preservación del mural es amplio, pero parte sustancial serán los elementos técnicos para su reubicación. “Es una obra importantísima, muy grande, que para mover una obra de esta naturaleza es prácticamente mover toda una pared y que esté intacto en el momento que se vaya a ubicar”, describió.

Tras el sismo de 1985 en Ciudad de México, diversos trabajos murales fueron dañados en aquel lugar. Esto, según Félix Corona, generó una escuela de especialistas capaces de realizar esta reubicación, por lo que el compromiso es proporcionar expertos mexicanos: “los mejores del mundo para este tipo de preservación, restauración y movimiento de obras”, por ejemplo del INAH y el INBA.

El cónsul insistió en que no proporcionarán dinero directamente, sino “proveer la asistencia técnica y participar en toda aquella función que pueda recaudar fondos para este beneficio”.

Tal vez esta labor, con planes para concretarse en dos o tres años, concluya el sueño de Diego Rivera: promover la Unidad Panamericana, pues en su idea, las nuevas ciudades de América serían construidas con la fusión de los conocimientos de los pueblos primarios del sur y con la tecnología e innovaciones surgidas en la mente de Estados Unidos.

En el mural de Diego Rivera, una Coatlicue –madre de todas las deidades aztecas–, mitad madera y mitad de hierro, refleja esta fusión del desarrollo del arte y la ingeniería de los pueblos de Sudamérica y Norteamérica.

William Maynez, protector moral de Unidad Panamericana, el mural ubicado desde 1961 en el teatro llamado precisamente con el nombre de su autor, comentó que la cooperación de ambos organismos para el cuidado de la obra existía hace siete años, pero este día estaba contento, porque “si yo no estoy, este ya es un compromiso entre instituciones”, comentó el también profesor de física en la escuela.

Cervezas mexicanas artesanales

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A todos aquellos amigos de la cerveza.

Hace unos días paseaba por el querido pueblo de Ajijic, a orillas del lago de Chapala, y caí a un lugar formidable. Casi todas las cervezas artesanales Made in Mexico a mi alcance. Un rincón que invita al paladar.

El lugar se llama El Figón y es atendido por una chica llamada Ana Paula y su esposo. Además de que disfrutas el clima ventoso, húmedo y caluroso de la laguna, tienes oportunidad de probar buenas cervezas, como la Jack, Poe, Sumito Volador, Hidalgo, Tijuana, por supuesto la Cucapá, la tapatía Minerva, Chupacabras, y otras tantas más.

En verdad, si eres chelero, qué mejor que apoyar el mercado emergente de cerveceros independientes en México, y con cada trago combatir el imperio de esas compañías cerveceras avaras y monopolizadoras que nos exprimen en la ciudad con cada borrachera, por no tener tanta diversidad y opciones como en El Figón de Ajijic.

Así que no se diga más… parriba, pabajo, pal centro y pa dentro.

¡Salud!

México al ritmo de guerra

Los muertos producto de la guerra de Felipe Calderón han creado un Estado de miedo 

Los militares están ahora en las calles, uno de ellos aquí a un costado del Palacio de Gobierno en Guadalajara. Foto RI

Ricardo Ibarra

Ya son más de 40,000 muertos desde que el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, inició su llamada guerra contra el narcotráfico.
Y la creciente cifra de cadáveres parece no terminar de llenar las fosas donde el futuro del país —hombres jóvenes casi todos ellos— es enterrado.
Los reporteros mexicanos publican día tras día las noticias de los balaceados, los decapitados, los levantados, los desaparecidos, los secuestrados, los enterrados, los masacrados, los torturados, los encajuelados, los enmaletados, los disueltos en sosa, las víctimas del fuego cruzado que dejan las batallas entre militares y una legión casi invisible de bandoleros que todos llaman cárteles de la droga.
Marcela Turatti, periodista de la revista Proceso, recién publicó un libro —Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco—, edición que “intenta trascender el número de muertos”, como ella dice, para contar el dolor humano de esta cruzada institucional que ha dejado montón de heridos y familias mutiladas, sin justicia, en un hábitat cercado por la corrupción, la impunidad y el miedo de convivir en una tierra sin ley.
Diversos funcionarios de la cúpula política en Estados Unidos (EEUU) —entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton—, han aplaudido la “estrategia” del mandatario mexicano contra estos distribuidores de la droga, que son quienes nutren los vicios narcóticos de millones de estadounidenses.
En este paraje de la historia reciente de México, El Mensajero entrevistó vía telefónica a Marcela Turatti.

El Mensajero (EM).–A cuatro años de esta guerra contra el narco, ¿quién va ganando?
Marcela Turati (MT).–Todos estamos perdiendo. No creo que haya alguien que esté ganando. Miedo, es el único que está ganando terreno. Veo que todo mundo está asustado, que todo el mundo está en caos, que nadie sabe qué hacer ni cómo ni dónde va a terminar esto. El gobierno dice que se han atrapado muchos capos y se ha decomisado mucha droga —más que nunca en la historia—, pero como vemos, por más capos que se agarren, hay alguien que inmediatamente los va a sustituir. Y mientras más se ataque directamente a los cárteles se genera más violencia. Vemos que los focos de violencia están relacionados con la captura de los grandes capos: inmediatamente empieza la pelea por la sucesión, por la plaza, ver quién fue el delator, el exterminio masivo de las familias. Puede que el gobierno —pues sí, su medidor es agarrar capos y decomisar drogas—, crea que con eso nos pueda decir que están ganando la guerra, pero esta guerra ha sido muy costosa para todos. Parece una guerra contra la sociedad, creo que todos estamos perdiendo finalmente. No hay nadie que esté ganando en esta guerra.

EM.–En todo combate hay una amenaza que justifica la violencia, ¿quién es el malo en esta película?
MT.–Ciertamente hay grupos criminales que están peleando. Se dice que hay siete disputas entre los cárteles, pero pues en ciertos lugares. Los límites entre quiénes son los malos y quiénes no pues son muy difusos, porque en algunos lugares —si no es que en todos—, vemos que hay policías que están del lado de algún grupo armado; policías estatales, policías federales, militares, agentes del gobierno que también ayudan a incubar a estos grupos criminales, entonces no hay que ver esto entre buenos contra malos, sino, hay que pensar que son nuestros jóvenes contra nuestros jóvenes quienes son los que están muriendo y hay que ver qué factores sucedieron para que prefirieran meterse al crimen organizado, qué empujó a tanta gente a meterse a esto, porque los que están muriendo, los que están perdiendo la vida, son los jóvenes de este país. Por eso nos debe preocupar, no es que se estén matando malos contra malos, son jóvenes en ciertas circunstancias contra otros. Así.

EM.– La violencia parece un problema epidémico, ¿hay una verdadera estrategia de combate al narco?
MT.– Esta violencia y la situación en que estamos de la narcocultura, esta sociedad que ha incubado el narcotráfico, pues no se va a resolver a balazos. Esto está muy arraigado, hay lugares donde todo mundo está metido, donde el gobierno mismo está metido. El discurso del gobierno es que la gente que está muriendo es gente que se mata entre sí, que son los malos contra los malos, y no hay ni siquiera investigación para afirmar esto. Siempre se dice eso, que es tan fácil,  que eran pandilleros, que estaban en el lugar incorrecto, que seguro tenían vínculos, pero pues vemos que no es así. Nada más se pensó en declarar una guerra, se pensó nada más en la estrategia militar y no se pensó en la violencia que podía generar, no se pensó en cómo atender a toda la gente, a todas las viudas, a todos los huérfanos, a todos los heridos, las personas que quedan lisiadas, discapacitadas, hacia dónde se van a ir las comunidades desplazadas.

EM.– La sociedad civil ha criticado esta guerra y ha salido a las calles a demandar paz, y por otro lado, EEUU alienta esta política militar, ¿debería volver el ejército a sus cuarteles?
MT.– Hay miles de personas que están sufriendo. Hay familias que están desintegradas, que están cayendo en la pobreza. Hay niños que están abandonando la escuela. Hay niños que van a tener, y ya tienen problemas afectivos grandes, no logran hacer su vida, no logran superar el duelo, no hay una atención. Es una llamada de atención urgente de que la estrategia debe cambiar y también tiene que haber otras formas de atacar al crimen organizado que no sea con más militares, que no sea con más armas, sino de una manera más integral, porque es multifactorial, de muchas dimensiones este problema. Lo que me parece es que quieren mantener así las cosas porque parece que México quiere mantener a los muertos y Estados Unidos pues librarse de cualquier responsabilidad que esto tiene, a pesar de que el consumo mayor, de mucha de esta disputa, es por el consumo de drogas en EE.UU. y también las armas con las que se están matando o nos estamos matando en México, vienen de EE.UU. Tiene que haber sensatez para pensar las cosas, para ver qué es lo mejor, para ver que esta estrategia desde el punto de vista militar solo va a generar más muertos. Lo más importante ahorita es ver cómo se restablece la paz y cómo frenamos tanta violencia.

EM.– En tu libro hablas de las víctimas de esta guerra, las “bajas colaterales” de este fuego cruzado…

MT.– Se requiere una atención urgente a miles de personas que quedaron atrapadas en este fuego cruzado, miles de personas que han perdido a un familiar, a las comunidades que han sobrevivido una masacre, a tantas personas, que son miles, que están como muertos en vida, sus vidas quedaron empantanadas emocionalmente, no les está dando la vida para seguir para adelante, que quedaron en la pobreza, en la peor de las vulnerabilidades y que necesitan atención. Hay comunidades enteras que tienen pesadillas que tienen mucho miedo que no pueden hacer su vida que están perdiendo el aparato productivo que están quedando abandonadas porque no tienen a quién recurrir.

EM.– Creel, un pequeño pueblo de Chihuahua, lo destacas como un ejemplo de lo que ocurre en todo el país…

MT.– Relato la masacre de agosto de 2008, cuando entra un comando armado a la comunidad de Creel. A la vista de todos matan a 13 jóvenes y el pueblo ahí se da cuenta de que su policía los había abandonado, se habían ido a un día de campo muy dudoso, muy raro, que su presidente municipal extrañamente tampoco estaba, no acude, y no tienen ni siquiera ministerios públicos que salieran a levantar los cadáveres. Las familias hacen lo que hacen, como todas estas familias que uno empieza a ver con ansia de justicia, esa frustración de hacerle justicia a sus hijos y encontrar a los asesinos. Se organizan, empieza cada quien por su cuenta a investigar y entre ellos comienzan a descubrir de dónde son los sicarios, dónde se esconden quién les da auxilio, empiezan a armar piezas de lo que pasó con los policías ese día dónde estuvieron. Encuentran los teléfonos celulares y direcciones de los sicarios y se lo dan a la Procuraduría, sin embargo, no van por ellos, los dejan escapar, entonces queda en duda la verdadera voluntad de hacer justicia (…). Cuando ven que no pasa nada que no se hizo justicia, ellos siguen investigando hasta que matan a uno de los papás, y logran frenarlos e inculcarles el miedo que habían perdido.  Al ponerse a investigar se dieron cuenta de que estaban parados sobre un polvorín, que es un pueblo de tráfico de drogas, que había un capo que lo cuidaba y cuando mataron al capo del pueblo pues empezaron estos ajustes de cuentas en los que sin querer esos hijos fueron muertos o quizá alguien tenía interés de aterrorizar a todos y se empiezan a dar cuenta del cochinero, que son unas farsas los operativos, de que hay ciertos arreglos, ciertos equilibrios, y esa puede ser la historia de todos, la historia a escala de un pequeño pueblo que se repite en todas las ciudades.

EM.– La violencia y el miedo parecen una cadena de consecuencias interminables, ¿queda esperanza para el pueblo mexicano?
MT.– Estamos cargando un lastre muy fuerte, como en cuatro años, casi cinco, de violencia extrema cada vez más creciente. Hay que empezar a aplicar políticas para atender a toda esta gente que se está quedando en el camino, pero también hay que repensar qué queremos como país, hacia dónde, qué estrategia es la que tiene menos costos sociales, qué políticas cambiar para evitar esto, porque por más militares y balas y guerra y ocupación territorial —que es lo que quiere el gobierno, es la estrategia—, pues la violencia, la cultura de la impunidad, la narco cultura, no se les está pegando ni a la estructura financiera de los cárteles, entonces se requiere repensar la estrategia, entrarle de diferente modo y creo que según las decisiones que se tomen al respecto es el resultado que vamos a tener, es cuánto tiempo vamos a tardar en frenar o no esta violencia. Estas decisiones tienen que ser más sensatas y más apegadas a la realidad y tienen que incluir a las víctimas que no estamos escuchando.
Si quiere meterse a la realidad atroz del México que esta guiando la política de Felipe Calderón, adquiera Fuego Cruzado, de Marcela Turatti. Ahí leerá, por ejemplo, lo que ocasionaron en 2010, 90,000 soldados en las calles, 15,000 marinos, 30,000 policías federales.
La ciudadanía ha exigido por diversas vías un cambio de estrategias al gobierno mexicano. La próxima marcha nacional por la paz y contra la guerra de Felipe Calderón saldrá de Cuernavaca el 5 de mayo y llegará a la Ciudad de México el 8 de mayo.

Ricardo Ibarra

El Mensajero

De Nobel a Nobel

CARTA ABIERTA DE ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL A BARACK OBAMA

Vs la guerra de EEUU. Foto Ricardo Ibarra

Manifestación contra la guerra de EEUU, afuera del Masonic Center en San Francisco, previo a la visita de Obama en abril de 2011. Foto Ricardo Ibarra

Estimado Barack:
Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver cómo la destrucción y muerte sembradas en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, terminan justificando el asesinato y es festejado como si se tratase de un acontecimiento deportivo.
Indignación por la actitud de sectores de la población de los EE.UU., de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia.
No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda; el objetivo fue asesinarlo.
Los muertos no hablan, y ante el miedo a que el ajusticiado pudiera decir cosas no convenientes para los EE.UU., la salida fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.
Cuando te otorgaron el Premio Nobel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía: “Barack, me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nobel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la paz entre los pueblos; tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Nada de eso has logrado hacer; por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice: “Nosotros los pueblos del mundo”, hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton, quien dice: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”.

Eras muy joven Barack durante la Guerra de Vietnam; tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra.

Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Merton decía -frente a un matasellos del correo que acababa de llegar, The U.S. Army, key to peace, “El ejército estadounidense, clave de la paz”-: ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen.

He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros, quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

La vida tiene ese no sé qué de lo imprevisto y sorprendente, de la fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna; restablecer el equilibrio con la Madre Tierra.

Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida, arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.

Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino, decía que “del laberinto se sale por arriba”.

Y creo, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder de dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los pies de los EE.UU. porque impone la fuerza de las armas, e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que han llevado a EE.UU. al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.

A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las Torres Gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso le ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar sus productos de muerte.

Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las Torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, con el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos a la ciudad y el hospital pediátrico, y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”.

La palabra vaciada de valores y contenido, por lo que al asesinato lo llamas muerte y dices que por fin EE.UU. ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo, tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervenciones armadas, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”? ¿Cómo lo llamarías?

¿Será por ese motivo que el pueblo de los EE.UU. vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.

La paz es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad; su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La paz no se regala, se construye, y eso es lo que te falta, muchacho: coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EE.UU., desconociendo los tratados internacionales, los pactos y protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifican nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.

¿Cómo puedes hablar de la paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes, en Guantánamo, en los EE.UU., en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib, y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Medio Oriente y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangran a los palestinos e israelíes?

Barack: mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano.

Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.

El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.

Te deseo mucha fuerza y esperanza, y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la paz.

Buenos Aires, 5 de mayo de 2011

Un día como hoy, hace 34 años, volví a la vida; tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EE.UU., y gracias a Dios sobreviví y tuve que salir por arriba del laberinto de la desesperación, y descubrir en las estrellas el camino para poder decir, como el profeta: “La hora más oscura es cuando comienza el amanecer”.

Grito silencioso por la paz en México

El 7 y 8 de mayo de 2011 ocurrió una gran marcha nacional e internacional a favor de la paz y la justicia en México, dentro de la llamada guerra de Felipe Calderón contra el narco… las ciudades aquí mostradas: San Cristóbal de las Casas, Ciudad de México, Guadalajara y San Francisco, California.