Gráfica en Spanglish

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Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.– ¿Qué posibilidades tienen héroes como el Burrito, Crying Macho Man, El Sonámbulo o Amigoman en un mundo animado por ídolos pertenecientes a la llamada Liga de la Justicia?

En Estados Unidos, donde Superman y sus amigos dominan el negocio del cómic, con industrias editoriales monstruosas como son Marvel y DC Comics, y un inmenso sub género de estilos y presentaciones de dibujos alternativos, ¿qué posibilidad tienen de emerger los caricaturistas hispanos, con sus propios héroes y leyendas?
En San Francisco ocurrió el primer Latino Comic Expo, una muestra única que congregó a los creadores de distintos personajes sobrevivientes en el reino del dibujo y las tiras cómicas. Ricardo Padilla, co creador de esta exposición, mencionó que en las grandes convenciones de dibujantes solía encontrar uno que otro hispano, por lo que pensó en la posibilidad de reunirlos en una misma presentación. Lo cual ocurrió en las instalaciones del Cartoon Art Musuem los días 7 y 8 de mayo.

“Después de ser admirador de las caricaturas, los comic books, he conocido grandes artistas y siempre nos reunimos y hablamos del porqué no hay una unión de los artistas, por qué no hacemos algo por nosotros mismos con apoyo a los artistas latinos. Mis amigos me preguntaban por qué no hacía yo algo. Eso me dio la inspiración de hacer la primer Latino Comic Expo”, explicaba Padilla entre paredes que reflejaban la historia del dibujo animado en Estados Unidos.

Los dibujantes ahí reunidos: José Cabrera, Héctor Cantú, Jaime Crespo, Rafael Navarro, Grasiela Rodríguez, Carlos Saldaña, presentaron sus creaciones entre paredes cubiertas por cuadros que rememoraban esas fantasías que desde mediados del siglo pasado anegaron la televisión, las pantallas de las salas de cine, las historietas, con personajes como Mickey Mouse, Popeye o el Capitán América. En este ambiente es notable la proeza de los caricaturistas hispanos, que con sus lápices y colores tienen casi imposible la batalla para convivir con las invenciones animadas ya arraigadas en la cultura de occidente por Estados Unidos.

Todo estos realizadores emergieron con sus propias historias, desde cuadernos y sitios de internet, sin el apoyo de grandes editoriales, algunos de ellos desde los años ochenta, otros más noventeros y del nuevo siglo.
“La mayoría de estos artistas, ellos mismos producen sus cómics”, enuncia Ricardo Padilla. “Es triste decirlo: muchas de las puertas todavía están cerradas. Por eso siempre he apoyado y admirado a estos artistas, porque ellos mismos producen y distribuyen sus cómics”, dice el coordinador de la expo.

Uno de los ejemplos que varios ahí mencionan es la editorial Love and Rockets –también conocida como L&R– ,creada por los hermanos Hernández, Gilbert y Jaime, quienes a principio de los años ochenta ya publicaban sus primeras aventuras gráficas, y que ahora son de los más consolidados y celebrados, con más de 20 colecciones o novelas gráficas.

Ricardo Padilla mantiene el pensa$mágico necesario para una industria que surge de la imaginación: “Queremos hacerla más y más grande (la exposición), todas las otras convenciones en inglés comenzaron chiquitas y también han crecido y crecido, y esa es nuestra esperanza, que el público nos apoye y que este tipo de expo pueda crecer y crecer”.

En los pasillos hay un fan de los cómics que traslada una guitarra de una mano a otra. En el cuerpo del instrumento imprimen su firma y algún mono Rafael Navarro, creador de El Sonámbulo; Antonio Alvarado, el latino vengador con la figura  de Amigoman; José Cabrera, la mente detrás del Crying Macho Man; Carlos Saldaña, quien monta por el espacio y los tiempos con Burrito. El dibujante Carlos Saldaña se confiesa pocho, chicano y mal masticador del inglés “por culpa de sus parientes”. Pero sabe darse a entender en español. Esto dijo: “Dibujé y publiqué un libro que se llama Burrito, que es un burro chico y las aventuras que hace. Ha hecho éxito con los libros y ya están internacional, y soy pocho, no es la culpa mía es de los parientes, y es lo que soy”.

Los seguidores de Burrito, revela, son más bien extranjeros. “En Europa ha pegado más porque nunca miraron algo así, porque es diferente, es latino, yo soy chicano, pero es parte de algo más grande y ha pegado porque tiene otro sabor”.

José Cabrera, realizador del Crying Macho Man, confiesa que uno de los retos es que las nuevas generaciones siguen lo que dice la televisión, “hay pocos que van afuera de lo que les dan los medios”.
Agrega: “La gente viene buscando cosas diferentes que no están en la televisión, que no son comunes y compran. Estos shows chiquitos son bastante buenos para artistas que están desarrollado su carácter y sus personajes”.
Mientras tanto, en algún lugar de Estados Unidos, un caricaturista hispano realiza los dibujos y personajes que defenderán a la comunidad latina de sucesos más severos que la mera fantasía… Continuará.

El Mensajero

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