Mineras van a la caza de Wirikuta

El escritor wixárika Gabriel Pacheco sentado en un peñasco de Cerro Quemado. Foto Ricardo Ibarra

La explotación minera desafía a una de las culturas más antiguas y conservadas de México: la del pueblo wixáritari

Ricardo Ibarra

Hasta nuestros días, un largo linaje de mara’acate wixárika (chamanes del pueblo huichol en México) ha logrado mantener sus costumbres y tradiciones: uno de ellos, el peregrinaje anual a Wirikuta, donde recolectan en ese desierto de San Luis Potosí, el jícuri (peyote).

Pero la sombra de la minería amenaza a una de las culturas milenarias mejor conservadas en México y América, pues el gobierno de Felipe Calderón entregó al menos 22 concesiones mineras a la empresa canadiense First Majestic Silver Corp, y a su prestanombre mexicano Real Bonanza, para abrir la tierra sagrada de Wirikuta y extraer plata en este paisaje único del planeta, del cual depende la continuidad de una ancestral tradición de familias wixáritari, según ha denunciado el Frente en Defensa de Wirikuta (FDW).

Es la vieja historia que cuenta la destrucción de una cultura nativa por parte de los saqueadores de minerales en este todavía rico continente americano. Aunque ahora, en pleno siglo XXI, y a la vista de miles que conocen el caso a través de los medios informativos y en las redes sociales.

El pueblo wixárika conformó el FDW para promover la protección de su paisaje sagrado. Organizaron una marcha a la Ciudad de México con la participación de miles. Entregaron cartas y documentos al presidente de México Felipe Calderón. En este año incluso viajaron a Canadá para charlar con los dirigentes de la empresa minera. Han conquistado el corazón y la conciencia de músicos y artistas.

Mas nada ha funcionado. La última respuesta de la administración de Calderón a una carta que el Frente entregó el pasado 27 de octubre en Los Pinos… fue que sus peticiones serían turnadas a diversas dependencias federales: Gobernación, Semarnat, Profepa, Secretaría de la reforma agraria, Dirección de minas, CDI. Es decir, más dilaciones, diluir el tema en el vacío de la burocracia mexicana.

¿Qué es Wirikuta?

“Wirikuta es el fundamento material y cultural sobre el que se basa la identidad del pueblo wixárika (huichol). La destrucción de Wirikuta implicaría la destrucción del pueblo wixarika como tal”, explican los wixáritari en el sitio FrenteenDefensadeWirikuta.org

Es a este lugar adonde peregrinan cada año los aprendices de mara’acame (hombre de conocimiento). Es el espacio en el cual habitan los antepasados espirituales de la gente wixárika y donde según la historia oral de esta cultura, fue aquí donde surgió la Creación y donde nació el Sol.

“Esa es la madre sagrada, la tierra que da la energía, el fruto, la medicina”, dijo a Radio Indígena el mara’acame wixárika, don José Ramírez, quien llegó a San Francisco desde el norte de Jalisco, precisamente para promover la protección de Wirikuta.

“Ese es el libro del mundo, de nuestro universo”, continúa. “Es como nuestra colegiatura, porque ahí es donde aprendemos cómo seguir apoyando a nuestro mundo. Ahí recibimos la energía para seguir apoyando a nuestro universo”.

Felipe Serio, vocero de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales, mencionó en la primera transmisión multimedia de Radio Indígena (por RadioIndigena.com): “Lo que nos amenaza en específico es nuestra cultura, nuestros sitios sagrados, nuestra historia, nuestra esencia. Quizá podemos hablar de un exterminio, podemos imaginar el fin de una creencia, de una cultura, un fin de la vida”, si es que llegaran ingresar las mineras a la tierra de Wirikuta, dijo.Por su parte, Santos de la Cruz, del Frente en Defensa de WIrikuta, destacó la relevancia que tiene el desierto de San Luis Potosí: “Aquí es donde residen nuestras energías espirituales y toda la relación que nosotros tenemos con la Tierra, y por ello estamos preocupados de lo que hizo el Estado mexicano con el hecho de haber otorgado concesiones a una empresa minera canadiense”.

Basta recordar que en 2008, con el presidente Felipe Calderón como testigo, cinco gobernadores de México firmaron el pacto Hauxamanaka, un compromiso para la preservación y el desarrollo de la cultura wixárika.

Lo rememoran las palabras del mismo presidente de México, Felipe Calderón, aquel 28 de abril de 2008: “En cumplimiento de la palabra empeñada por el gobierno federal se celebra un acuerdo muy importante que tiene que ver, precisamente, con la preservación de la cultura wixárika y con la preservación de los sitios sagrados y centros ceremoniales”.

Este mismo mensaje, lo replica en su sitio de internet la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), que tampoco ha intervenido en este caso para cumplir así con su misión institucional.

Publicado en medios de impreMedia

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