Felipe Calderón, el ‘teacher’

Harvard es una institución de educación privada con 45 miembros nobel en su gremio académico y con un costo de $11,500 dólares anuales para estudiantes becados con “carencias económicas”, y hasta $52,652 para los más pudientes.

Es una escuela que oferta excelencia académica en todas sus especialidades: artes, ciencias, negocios, leyes, medicina, ingenierías…

El expresidente de México, Felipe Calderón, se autopromovió ante la cúpula de esta sociedad científica antes de dejar el cargo en Los Pinos, con la idea del exilio y el refugio lejos del desmadre social que dejó tras heredar la presidencia a Enrique Peña Nieto, de esta manera asegurar un “blindaje” político durante los próximos seis años –los ciudadanos mexicanos lo denunciaron ante La Haya por crímenes de lesa humanidad, por las consecuencias fatales de su “guerra contra las drogas”.

El periodista Sergio Aguayo y el poeta Javier Sicilia dirigieron una carta a David T. Ellwood y otros, señalando la responsabilidad de Calderón “en la tragedia humanitaria causada por esa guerra: más de 60 mil muertes, al menos 25 mil personas desaparecidas, 260 mil desplazados, 18 mil migrantes secuestrados cada año”.

El suelo mexicano es un polvorín donde el crimen organizado se ha infiltrado tanto en organismos públicos, como en las calles y zonas rurales. Muestra de ello son los levantamientos de autodefensa que han ejecutado comunidades de Michoacán, como Cherán y Urapicho; en poblados de la Costa Chica de Guerrero, y desde antes, en los Caracoles zapatistas de Chiapas; entidades marginales olvidadas todas por el Estado mexicano.

Tanto en México, como en Estados Unidos, miles de ciudadanos han firmado comunicados dirigidos a la élite de Harvard, para que recapaciten en la decisión de involucrar a Calderón en sus aulas. Aquí, al menos la campaña popular, de Eduardo Cortés Rivadeneyra, en Change.org.

Harvard, en su vocación totalitaria e imperialista, quizá necesite de Felipe Calderón, para conocer de viva voz cómo descomponer una nación, controlarla con tácticas de terror, extraer del suelo sus recursos minerales y petroleros para complacencia del extranjero, el empobrecimiento de millones, y todavía tener la capacidad para reír de ello.

Si nada cambia –que es lo más seguro–, Calderón iniciará su beca el próximo 28 de enero en el programa Global Angelopoulos de Líderes Públicos, de la Kennedy School de Harvard.

Enseguida una muestra del discurso Calderonista, en otra universidad: Stanford, cuando tuve la oportunidad de grabarlo y editar esta producción con sucesos que ocurrían por esos mismos días en México, muy distintas a las exitosas políticas ambientales que el expresidente exponía entonces a los jóvenes recién egresados de 2011.

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