Recobremos el alma y la voz

RDV_Caminos
Recobremos el alma y la voz

Porque las carreteras también son nuestras, y no sólo del terror que nos obliga a aislarnos en nuestras localidades, decidimos retomar el camino para escuchar de nuevo a los pueblos originarios de México, la raíz y el corazón de este pueblo que resurge.

Para realizar la Ruta del Venado, y generar una audioteca con sonidos y lenguas originarias con Radio Indígena, estamos en una campaña de recaudación de fondos en la cual es importante tu donación… 5, 10, 15, lo que puedas; todo sirve. Comparte, envía un email, llama a tu compita por teléfono, menciónalo en tu bar favorito o en tu círculo de danza.

Acá el enlace para que conozcas más del proyecto: http://bit.ly/1sOX6zr

¡Tlazokamati!

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Let’s recover our voice and soul

Because roads are also ours, not just of the terror that forces us to isolate ourselves, we decide to get back on track and listen again to native people of Mexico, the root and heart of this struggling nation.

To make the Ruta del Venado and create a sound library with original Mexican languages we have a crowdfunding campaign where your donations are so very important… 5, 10, 15, whatever you can. Everything is useful. Share, email someone, make a call to your buddy, talk about this in your local bar or in your dance circle.

Here’s the link for you to know more about our project: http://bit.ly/1sOX6zr

Thanks!

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Canto del indígena Seri, don Chapito

La #RutadelVenado es un proyecto transmedia para crear una audioteca en línea con las lenguas originarias vivas de México, como la voz de don Chapito, un Seri nativo de la costa de Sonora.
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The #RutadelVenado is a transmedia project to create an online audio library with living indigenous languages of Mexico, as the voice of Don Chapito a Seri native of Sonora coast.

[‘Crowdfunding’: bit.ly/1sOX6zr]

LogoRutaVenado

The Ruta del Venado Project

Puede ser que la Ruta del Venado sea realmente un viaje eterno por el cosmos.

Puede ser que la Ruta del Venado sea realmente un viaje eterno por el cosmos. [Haz clic en la imagen para llevarte a campaña en Indiegogo]-

SAN FRANCISCO.— ¿Por qué irnos? ¿Por qué salir de nuestras casas? ¿Por qué dejar la comodidad y seguridad que guardan nuestras paredes? ¿Por qué regresar a México y emprender la Ruta del Venado? Te voy a decir por qué, porque como dijo Carl Jung (más o menos lo dijo así): “Nacimos y vivimos en un ambiente social salvaje, cruel y brutal, pero de una belleza divina”.

Porque creemos que la peregrinación solitaria es parte de un proceso infinito hacia la reintegración con el colectivo.

Esta aventura individual, compartida con elementos multimedia a la comunidad internacional por Internet, es la aventura colectiva. En ese sentido, queremos curarnos el alma, y curar el alma global, por la necesidad que tiene el espíritu de huir, de realizarse y de explorar nuevas fronteras.

Así como una película es hecha en la cabeza del espectador, queremos cambiar el mundo con quienes nos acompañen por medio de Internet, recorriéndolo. Queremos salir a las carreteras porque hemos sido obligados a trabajar y a la casa, con una violencia totalitaria y vertical, en una sistemática actitud de protección a cambio de sumisión. En ese sentido, nos rebelamos, y tomamos el riesgo de caminar, “desprotegidos”, buscando un mundo más horizontal, con más horizontes, con más abrazos.

Queremos salirnos de control, porque el Estado moderno nos ha impuesto la vida sedentaria, para dominarnos. Porque el sistema nos quiere inmóviles, quietos, individuales. Viviendo en luto por la muerte de nuestra propia existencia. Vigilados y uniformes, cuando nacimos para ser hombres y mujeres libres ,y diversos, cuando tenemos cientos de tradiciones, y en México, decenas de lenguajes.

El Estado es como ese grupo de hombres que cazan al Venado por deporte, sin una perspectiva sagrada, lo hacen porque, en el fondo de sus corazones, detestan la libertad y detestan todo aquello que se aleje del dominio total de su civilización y de su domesticación. Matan al venado y a las aves porque tienen demasiada libertad, porque se internan demasiado en los bosques, lejos de sus costumbres conservadoras.

Queremos exiliarnos para perdernos, y redescubirirnos, día tras día, reintegrarnos con los tesoros ya existentes y que son la riqueza de nuestro poder social. Nuestra partida es el remedio para enlazarnos. Queremos errar hasta refundar una nueva civilización. Romper con el enclaustramiento de nuestras voces y la confinación domiciliaria de nuestras diversas identidades. Queremos salvarnos de la muerte. Circular hasta formar un torbellino. El movimiento nunca ha sido más importante que en este momento que nos quieren aislar aún más, aplastar aún más, replegarnos todavía más.

El ciberespacio (o Constelación del Huarache, como le llamo, un poco en honor a la viajera María Sabina) es testimonio del enriquecimiento cultural vinculado a la movilidad —aunque sean viajes mentales— está implícito el mito del nomadismo intelectual o espiritual, la vida errante, el homo viato, el hombre viajero, como el Cristo, que baja y sube a los cielos para redimir la miserable condición humana.

Por eso lo hacemos. La Mesoamérica posmoderna sigue siendo migrante, con un inquieto tribalismo nómada en perpetua búsqueda de la “Ciudad Dorada”. Y quién sabe… quizá nuestro verdadero destino sea estar eternamente en camino a algún lugar, siempre sedientos, siempre cansados, y siempre en movimiento, tomándole el pulso al cosmos.

Colabora con nuestro proyecto la Ruta del Venado, conócelo. Hazle clic aquí. O en la imagen principal de este post.

Ricardo Ibarra