Niños migrantes que no llegan con sus madres

Niño en una protesta frente al edificio del ICE en San Francisco. Foto: Ricardo Ibarra

Niño en una protesta frente al edificio del ICE en San Francisco. Foto: Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.— Ella grita. Repite a coro los cánticos que alguien más vocifera a través del megáfono, sean en español o en inglés. Afuera del fortín del ICE, sobre la calle de Sansome, una multitud, principalmente de mujeres, se ha reunido para demandar a las autoridades de inmigración y al DHS (Departamento de Seguridad Nacional) que dejen libres a los miles de niños que han sido retenidos en cárceles o albergues de la frontera sur de Estados Unidos.

Ahí está Mariana Aguilar. Indocumentada. Madre de tres varones. La situación que viven miles de niños encarcelados al cruzar sin papeles a Estados Unidos la ha sensibilizado para contar su semblanza, la historia de 13 largos años sin ver ni abrazar a dos de sus hijos.

“Allá en nuestros países, no se puede vivir”, comienza por decir. “No dejan trabajar a las personas, les roban, están matando a muchas personas los Maras. No hay trabajo, porque no dejan trabajar a las familias y se vienen para acá a este país”.

Harto del hambre y la violencia, su hijo mayor, de 27 años, a quien tuvo que dejar atrás cuando éste contaba apenas 14 años, emprendió el viaje desde Honduras hasta las murallas erigidas al sur de la nación gobernada por Barack Obama. Pero no ha llegado. Sigue errante en el limbo mexicano. “Anda huyendo de los Zetas”, cuenta su madre, ahí al pie del edificio del ICE (Immigration and Customs Enforcement) en San Francisco. “A mi hijo lo andaban persiguiendo porque lo querían matar. Está escondido en México. Es una situación difícil para mí porque [los Zetas, el grupo de narcotraficantes] lo querían obligar a hacer cosas que no quería, que pase droga, y no quiere eso”.

Otro de sus hijos, el de 25 años, sigue en Honduras. Cuida de la abuela. Sin empleo. Cuando compró una motocicleta para transportarse a sus citas de trabajo, cinco hombres lo rodearon y a punta del AK-47 le obligaron a rendir el vehículo. “Siempre le he dicho que la vida es más importante que cualquier cosa”, dice la angustiada madre, Mariana Aguilar. La comunicación con el muchacho tampoco ha sido fácil: cuando adquirió un teléfono móvil otro grupo de sujetos, con “cuchillos y pistolas”, le despojaron de ese vínculo inalámbrico con el exterior.

Mariana Aguilar, delgada, con cincuenta y tantos años de edad, sintetiza así “la situación” en su país de origen: “Hay pandilleros [Maras] que cobran a la gente por vender y la ciudad cobra impuestos. Se paga la mensualidad que se tiene que dar a los pandilleros y al gobierno se pagan los impuestos, entonces, ¿qué viene ganando la gente? A veces no gana ni para comer. Por esas situación se decide venir la gente a este país”.

Escucha la historia de Mariana Aguilar, en su propia voz:

Un camino de sobrevivencia

A pesar de la poca claridad que hay de una eventual reforma migratoria en Estados Unidos, Guillermina Castellanos, de la Colectiva de Mujeres, confía en que ese cambio legislativo llegará para reparar la condición civil de millones de inmigrantes.

“Un luchador de la comunidad nunca pierde la esperanza y la fe, y yo, como trabajadora de la comunidad, voy a continuar luchando incansablemente hasta encontrar un cambio en la justicia social de una reforma migratoria”, promete.

Guillermina también es madre, y abuela, colabora también con el Day Labor, por lo cual simpatiza con las mujeres que trabajan en los hogares o en los campos, muchas de ellas oriundas de El Salvador, Nicaragua y Honduras, que están a la espera de reencontrarse con sus hijos en San Francisco o cualquier otra ciudad del Área de la Bahía, o incluso ya hicieron esa travesía junto con sus niños.

“Ellas tienen mucho miedo”, cuenta, “porque nos platican todo el sacrificio que pasan los niños al venir a este país. No es como cruzar de México aquí a los Estados Unidos, sino que ellas vienen cruzando con muchos retos, mucha violencia, abuso sexual, robo, golpeados por narcotraficantes. Tienen mucho miedo de que ellas se vayan a encontrar en esta misma situación”.

Ariana Gil Nafarrate, organizadora de actividades en Mujeres Unidas y Activas, alertó que los niños que llegan a la frontera de Estados Unidos desde Centroamérica no lo hacen sólo para buscar una oportunidad en este país “sino para salvar su propia vida”.

El presidente Barack Obama, dijo, “señala al Congreso y el Congreso a Obama, y ellos tienen el poder de dar asilo a estos niños y a los inmigrantes indocumentados aquí en este país”.

Hizo un llamado a la población: “No sólo porque la gente tenga su estatus ya arreglado, y tampoco por ser hispanos o latinos, sino por ser gente inmigrante tenemos que unirnos y apoyar para conseguir las reformas, como podamos”.

La crisis generada por el incremento en las detenciones de menores inmigrantes que viajan solos forzó al gobierno a abrir albergues temporales habilitados en las bases militares del Fuerte Sill, en Oklahoma, la Base Lackland, en San Antonio, Texas, y en la Base Naval de Ventura, California.

Según el DHS, desde octubre de 2013 hasta mayo de 2014, un total de 52,000 menores de edad han sido detenidos en la frontera con México.

Ciudadanos estadounidenses organizados en la Stop Mass Incarceration Network advirtieron que muchos de los niños detenidos en la frontera, señalado por la administración de Obama como una “crisis humanitaria”, están siendo encarcelados y aislados: sin acceso a reporteros o fotógrafos de los medios; además de que al público en general se les niega cualquier contacto con ellos, sin la posibilidad de inspeccionar las condiciones de su confinamiento.

Una carta que distribuyen a los transeúntes ahí en la banqueta de la calle Sansome, advierte: “Estos niños necesitan atmósferas de vida positivas y disfrutables, ¡no encarcelación y deportación masiva”.

Solicitud presidencial

Barack Obama solicitó al Congreso aprobar siete demandas para “resolver” la crisis humanitaria generada por el tumulto de infantes detenidos por la Patrulla Fronteriza, descritas enseguida:

Autoridad adicional para el secretario del Departamento de Seguridad Interna (DHS), de ejercer su discreción en el trámite y repatriación de menores no acompañados que vienen de países no fronterizos con EE.UU. tales como Guatemala, Honduras y El Salvador.

Aumentar las sanciones para quienes trafican migrantes vulnerables, como son los niños.

Acción para asignar fondos suplementarios de emergencia que apoyen una estrategia “agresiva” de disuasión centrada en la expulsión y la repatriación de quienes han cruzado la frontera recientemente.

Un aumento de la seguridad fronteriza sostenido a través del reforzamiento de las leyes de seguridad nacional, incluyendo la prohibición y persecución de las redes criminales.

Un aumento significativo de los jueces de inmigración, reasignando algunos jueces para adjudicarles casos de quienes cruzan la frontera recientemente, y el establecimiento de instalaciones correspondientes para agilizar el procesamiento de casos relacionados con los que cruzaron la frontera en las últimas semanas.

Un esfuerzo intensificado “para trabajar con nuestros socios de Centroamérica para repatriar y reintegrar a los emigrantes repatriados a sus países”, haciendo frente a las causas de origen de la migración, y comunicar la realidad sobre el peligro de estos viajes.

Asignar los recursos necesarios para detener, procesar y darles el cuidado adecuado a los niños y adultos que están cruzando la frontera ilegalmente.

Ameli en lucha por su amor

Ameli Ramírez cruzó la frontera de Estados Unidos; fue detenida y y luego liberada, pero su esposo sigue en la cárcel. Foto: Ricardo Ibarra

Ameli Ramírez cruzó la frontera de Estados Unidos; fue detenida y y luego liberada, pero su esposo sigue en la cárcel. Foto: Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.— Juntos tomaron la decisión: salir de Guatemala antes de que las amenazas de muerte fueran efectivas.

Ricardo recibía misteriosas llamadas telefónicas: “Te vamos a matar”, eran los insistentes mensajes. Ameli no quería tener un marido desaparecido o muerto. Tampoco quería que su hija Meli creciera sin padre. En febrero de 2014 salieron de aquel país centroamericano con el plan de recorrer las tierras mexicanas hasta alcanzar ‘the land of the free’, en el lado de Estados Unidos. Lo cual lograron. Caminaron durante cuatro días y cinco noches por el paisaje desértico de Texas. La patrulla fronteriza los detuvo en seco antes de alcanzar Houston, los esposaron y echaron en las celdas frías de alguna cárcel texana el pasado 5 de febrero.

Ese día fue el último que Ameli vió a Ricardo. Han pasado cerca de cinco meses desde entonces. Esta mujer de estatura baja, rasgos característicos de la estirpe maya y mirada endurecida, cuenta su historia en la cocina de un departamento sin muebles o utensilios visibles, en San Francisco, como si estuviera lista para zarpar en cualquier momento a cualquier lugar.

El 3 de enero Ameli Ramírez y Ricardo Martínez sufrieron un atentado, que ella adjudica al Estado de Guatemala, pues interpusieron una demanda por daños y prejuicios por el encarcelamiento injustificado de tres meses de su marido. Y el 13 de enero ya habían empacado y estaban en camino al norte. “Decidimos arriesgar nuestra vida para venir buscando protección”, contó Ameli.

Los ‘coyotes’ que los ayudaron a cruzar la frontera violaron a una niña, hecho del cual fueron testigos, refirió Ameli. “Yo daba gracias a Dios que inmigración nos agarró. Pensamos que nos iban a tratar mejor, pero fue igual. Nos metieron en las ‘hieleras’, que le llaman, y pues es bastante frío. No se distingue el día de la noche. Todo el día se está encerrado. No sabe uno ni qué fecha es ni qué hora es y la comida que le dan a uno es bastante desagradable y nada de beber”.

La separación de la pareja ocurrió porque a Ricardo, agentes de ICE (Immigration and Customs Enforcement) lo tomaron como testigo de la violación a la pequeña por parte de los contrabandistas. “Yo creo que porque habla inglés, lo agarraron de testigo. A él se lo llevaron para un lado y a mí para otro y ya no supe nada de él”, dijo Ameli.

Después de la separación, Ameli estuvo en seis ‘hieleras’, en una de ellas hasta por 10 días. Luego la pasaron a un asilo para mujeres, donde “ya tenía cobijas y comida un poquito agradable tres veces al día, y ya nos podíamos bañar”.

Hasta los 20 días de estar detenida tuvo su primera entrevista formal con agentes de inmigración, y tras otros 20 días “decidieron dejarme aquí. Gracias a que creyeron mi caso estoy aquí”.

La lucha para reencontrarse con Ricardo le ha costado a Ameli ya miles de dólares, constantes pláticas con abogados y acciones públicas en frente del edificio de ICE en San Francisco. “Él me falta como persona, como esposo y como padre de mi hija. Él es el sostén de mi hogar, es el que trabaja y lo necesitamos, sentimentalmente y económicamente. Nunca nos habíamos separado. En 10 años que llevamos de vivir juntos nunca nos habíamos separado tanto tiempo”.

Meli, la hija de ambos, de ocho años, también ha expresado la ausencia de su papá, pero con dibujos, donde a él lo delinea con los labios encorvados, tristes, y con lágrimas en los ojos.

Así como la familia de Ameli, hay en Estados Unidos 11 millones de indocumentados que pueden ser detenidos y luego deportados, mediante programas como Comunidades Seguras —que en San Francisco ha sido descontinuado—, y que llegan a separar a las familias.

En tanto, las posibilidades de una reforma migratoria en Estados Unidos parecen cada vez más lejana. Apenas la semana pasada, líderes del Congreso advirtieron que quedan 16 días legislativos para el receso de mitad de año.

Escucha la historia de Ameli en su propia voz:

Mexicanos al grito de… ¡Puto!

Foto: Ricardo Ibarra

Mujer observa el partido en la explanada cívica de San Francisco. Foto: Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.— Ese mismo día que el alcalde de la ciudad Ed Lee izó en el balcón principal de City Hall la bandera arcoíris que identifica a la comunidad homosexual en el mundo, enfrente, los mexicanos aglutinados en la plancha del Civic Center lanzaban su cántico de guerra pambolera: “Eeehh, ¡Puto!”.

No lo exclamaban a ninguno de los turistas o a las parejas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales) que usualmente pasean por estas calles tomadas de la mano. Lo emulaban cada que veían al portero de la selección de fútbol de Brasil disparar el saque de meta por medio de la pantalla gigante que colocó en la explanada la organización pública Recreation and Parks de San Francisco para el disfrute gratuito de las masas.

Es una costumbre local. En junio, el alcalde en turno alza la bandera representativa del movimiento para iniciar las celebraciones con motivo del mes del Orgullo Gay. Casualmente, ese día 17 de junio, el encuentro entre los equipos de Brasil y México en la Copa del Mundo 2014 reunió a una comunidad que tiene desde hace años, por costumbre también, gritar “puto”, al portero del equipo contrario, cada que patea el balón desde el área chica del campo de juego.

La palabra “puto”, viene de puta, que a su vez deriva de prostituta: “Persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero”. La Real Academia de Lengua Española define al “puto”, como: “clasificación denigratoria”, y también, “hombre que tiene concúbito con persona de su mismo sexo”.

La FIFA ha estado alerta de cualquier acto de racismo o discriminación en este reciente Mundial. Y tiene bajo investigación a la hinchada mexicana y su peculiar grito de batalla.

Nadie lo ha corregido o señalado. En los estadios, por medio de las transmisiones en vivo de los partidos, la proclama sexista resuena con claridad, por años ha sido así, sin que nadie haga nada. La FIFA ya levantó la oreja y si decide poner un ejemplo internacional, la selección mexicana de fútbol podría quedar fuera de la competencia —quizá les harían un favor, antes de quedar ridiculizados por las potencias futbolistas.

Puede consultar el programa de las transmisiones abiertas de los partidos en la explanada del centro cívico de San Francisco en: WorldCupSF.com. Pero muestre algo de civismo. Sobre todo si asiste este lunes al encuentro entre México y Croacia. No sólo será la FIFA en Brasil, la comunidad gay también estará atenta.

Café Tacvba en San Francisco

Café Tacvba en The Warfield de San Francisco el 29 de agosto de 2013, durante la presentación de “El objeto antes llamado disco”.

Crónica en El Mensajero.

Wixáritari defienden sus sitios sagrados desde California

En la mesa: Herminio Ramírez, Diana Negrín y Antonio García, en Galería de la raza. En la pantall, una marcha wixárika en Guadalajara. Foto Ricardo Ibarra

En la mesa: Herminio Ramírez, Diana Negrín y Antonio García, en Galería de la raza. En la pantall, una marcha wixárika en Guadalajara. Foto Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.–  “Los mara’acate (hombres de conocimiento huichol)  nunca manejan fechas, pero dicen que estamos aquí desde la creación del mundo, desde el comienzo de la vida”, es lo que dijo Herminio Ramírez Díaz, joven wixárika de San Andrés Cohamiata, sierra de Jalisco, cuando comenzó a hablar en Galería de la Raza sobre la defensa de los sitios sagrados de su pueblo, distribuidos por el territorio occidental de México.

Los principales y más conocidos sitios en riesgo son Wirikuta y Haramara, el primero acechado por mineras en los desiertos de San Luis Potosí y el otro en el extremo Pacífico, donde bordean las playas de San Blas, en Nayarit, emboscado por el creciente desarrollo turístico en esa línea costera.

Herminio detalló cómo el pueblo Wixárika ha tenido que reajustarse a través de los siglos para la preservación y conservación no sólo de sus sitios ceremoniales, sino de sus tradiciones, vinculadas directamente con el espacio sagrado, que abarca lugares específicos en San Luis Potosí, Zacatecas, Nayarit y Jalisco.

Ante la amenaza del reingreso de mineras a Wirikuta, esta vez canadienses —ya en los siglos pasados hubo explotación minera en esa zona de Real de Catorce, San Luis Potosí—, el pueblo Wixárika formó en 2011 el Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa, y desde 2006 formalizó jurídicamente a la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales como asociación civil.

“Los municipios saben que el pueblo Wixárika ha peregrinado a Wirikuta durante cientos de años. Ellos ya nos conocen. Nuestros ancestros iban y venían, y no había ningún conflicto, porque había acuerdos. Y eso lo supieron manejar nuestros ancestros. Ahora tratan de lograr lo mismo, mantener nuestros acuerdos, esa amistad que ya hay a lo largo del tiempo”.

“El pueblo no va a ir a posicionarse de Wirikuta”, aclaró Herminio Ramírez respecto a la protección de sus sitios sagrados. “No vamos ir a vivir ahí como se ha dicho en los medios. Tampoco vamos a ir a vivir a San Blas. Somos gente que ha pasado por ahí a lo largo del tiempo, y lo vamos a seguir haciendo”.

Mientras que el Frente en Defensa de Wirikuta opera desde la ciudad de Guadalajara, en coordinación con AJAGI (Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas), la Unión Wixárika está en coordinación con representantes de los casi  40 centros ceremoniales distribuidos en cuatro estados del occidente mexicano. Juntos trabajan desde los aspectos más sagrados en la cosmogonía Wixárika, hasta las intrincadas leyes del Estado mexicano.

Así lo explicó Antonio García, el otro joven presente en Galería de la Raza: “El pueblo Wixárika es una comunidad que se organiza con base en la tradición, así como el Estado se organiza a través de la ley”.

Los sistemas de gobierno de la nación Wixárika incluyen desde los jicareros, que son representantes de deidades específicas, hasta los puestos administrativos y de bienes comunales.

Estas nuevas luchas por mantener protegido el espacio sagrado, también ha creado discusión entre las comunidades, “pues existe mucho conflicto de representación”, precisamente por la necesidad del pueblo Wixárika de crear un nuevo espacio político para el diálogo.

“Los nuevos retos que tenemos para abarcar todo el territorio de nuestros antepasados, con las cuatro direcciones y el centro, requiere crear esos espacios políticos. […] Nosotros estamos tratando de encontrar esas alianzas intercomunitarias. A pesar de que compartimos antepasados, tenemos cada comunidad nuestras particularidades. Pero también, a pesar de que tenemos particularidades, compartimos conflictos comunes”, enmarcó Antonio García.

La discusión fue parte de la exhibición de Traces, un proyecto con obra de cinco artistas jóvenes mexicanos, bajo la curaduría de Raquel de Anda. Participaron también Juan Negrín y Diana Negrín da Silva, del Wixarika Research Center.

Juan Negrín enfocó la defensa del pueblo Wixáritari por su espacio sagrado desde la época prehispánica y cómo desde aquellos tiempos viven “en una zona de refugio”, pero también vinculadas con las diversas tribus, como los Coras, Tepehuanos, Toltecas, Mexicas, e incluso las naciones prehispánicas de Norteamérica.

#LasInsólitasImágenesdeCaifanes en Oakland

Pueblos de Michoacán mantendrán autodefensas

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Ricardo Ibarra

“Ninguno de nosotros ha entregado las armas. No nos han desarmado. Las tenemos a la mano, pero no a la vista”, cuenta vía Skype uno de los representantes de los grupos de autodefensa surgidos en Michoacán, José Manuel Mireles.
La región desde donde nos habla el médico Mireles, en Tierra Caliente —occidente de México—, es una zona donde en los últimos meses han surgido guardias civiles comunitarias que brindan protección a pueblos como Buena Vista, Cualcomán, Chinicuila, Tepalcatepec y La Ruana, para proteger a las familias del grupo criminal autodenominado Los Caballeros Templarios.
Pero también es el lugar donde el gobierno de Enrique Peña Nieto ha desplegado en el último par de semanas a elementos del ejército y la policía federal, con la promesa de recuperar la paz en el territorio.
Desde el 24 de febrero de este 2013, los habitantes de la región de Tierra Caliente decidieron levantarse en armas contra Los Caballeros Templarios, quienes en los últimos meses extorsionan a los pobladores, bloquean carreteras, paralizan el flujo de bienes a los pueblos —alimentos y medicinas—, y llegan también a secuestrar y desaparecer al que se interponga. “Ya ellos se habían tomado el control del mercado de limón —principal producto regional—, tenían control del ganado, el control de los comercios, gasolineras, de todo cobraban cuota”, nos explicó el vocero de otro grupo de autodefensa, en La Ruana, Hipólito Mora.
Por qué surgieron los grupos de autodefensa en Tierra Caliente, lo contó el médico cirujano adscrito al sistema de salud en Michoacán, José Manuel Mireles: “Esta violencia existe desde hace 12 años. No existe el estado de derecho en Michoacán, porque al estar coludido el mismo aparato del gobierno estatal con todos sus jueces, sus magistrados, tribunales, sus diputados, sus senadores, sus presidentes municipales, sus policías municipales, judiciales y federales, al estar todos en la nómina del crimen organizado, no existe el estado de derecho, y no teníamos una forma de defendernos nosotros”.
—¿Es, entonces, la lucha de los grupos de autodefensa contra el gobierno?, preguntamos a Mireles.
—Nosotros sabemos que hay un nexo (entre gobierno y grupos criminales), porque el gobierno nunca ha procedido legalmente (contra los delincuentes). Cuando alguien presentaba alguna demanda de alguna violación, de alguna ejecución, de algún asesinato, de algún secuestro, la persona era ejecutada en su casa esa misma noche. Esa gente amanecía muerta en su casa o desaparecía, simplemente. No necesitamos mucha inteligencia para interpretar que el gobierno, los ministerios públicos, las policías están vendidos con estas personas. No estamos en contra de las autoridades, estamos en contra de la negligencia de las autoridades. Nosotros no estamos asumiendo la ley en nuestras manos, estamos asumiendo la responsabilidad de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestras economías”.
—El gobierno mexicano extendió recientemente un comunicado donde dicen que han devuelto la paz a Michoacán, ¿Cómo lo viven ustedes?
—El pueblo lo recuperó el pueblo mismo al expulsar a los criminales de todas nuestras comunidades, y más pueblos que se están levantando en armas todavía, pero no fue gracias al ejército, no fue gracias a los federales… Fue gracias al valor de los mismos habitantes de los pueblos que estamos en lucha […] Tres meses estuvimos libres de secuestros; antes de que el ejército cumpliera ocho días en la región, ya tenemos el primer secuestrado, el primer ejecutado y además lo incineraron.
Fragmento de entrevista con vocero de autodefensa

Vigilar a los vigilantes
Hipólito Mora, vocero de la autodefensa en La Ruana, aseguró, al contrario de lo que externó en días recientes el gobierno de México por medio del secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong: “Nadie ha vuelto a sus casas. Nosotros seguimos aquí patrullando las calles. En las noches seguimos cuidando en La Ruana, del municipio de Buenavista. Todos seguimos patrullando y cuidando de que no vaya a entrar alguien del crimen organizado a hacerle daño a algún ciudadano de los pueblos de nosotros”.
Agregó que los autodenominados Caballeros Templarios obtienen recursos de los pueblos michoacanos mediante la extorsión: “A ellos ya les reditúa más la extorsión, que la droga. Para ellos ya es más importante extorsionar. Agarraban muchísimo dinero de cuota, mucho, mucho. Por eso andan tan molestos con nosotros, más que nada aquí contra La Ruana, porque les quitamos muchísimo dinero que recibían de cuota, ya ahorita gracias a dios no se paga. Aquí estamos liberados. Ya trabajamos normalmente”.
El cónsul de México en San José, Carlos Ponce Martínez, destacó que el gobierno de Enrique Peña Nieto “no ve con buenos ojos” a las guardias civiles en los pueblos de Michoacán.
“La proliferación de estos grupos organizados, sociales, armados”, dijo Ponce Martínez, “de ninguna manera es un asunto que el gobierno vea como una alternativa viable. Las implicaciones que tiene, tan sólo desde el punto de vista de la posesión de armas es un delito federal en México y nosotros como gobierno no aplaudimos ni vemos con buenos ojos esto”.
Un comunicado difundido en la semana por el gobierno mexicano, dice: “La presencia de las fuerzas federales en Michoacán, no sólo tiene el propósito de enfrentar a la delincuencia y de investigar o detener a quienes cometen algún ilícito, sino de interactuar con la población y establecer vínculos sólidos de confianza”.
Hipólito Mora informó desde La Ruana que la presencia del ejército ha servido al menos para liberar las carreteras tomadas por los grupos criminales, lo cual ha permitido de nuevo el flujo de bienes y medicamentos, aunque “no han encarcelado a nadie del grupo criminal, que es a lo que vienen”, insistió. Por lo cual las guardias continuarán en alerta. “Estamos vigilando al ejército y a la policía federal, que hagan bien su trabajo. Nada más”, aseveró.

Acción en el Norte de California
En la bahía de San Francisco, Norte de California, el activista michoacano, José Sandoval, visitó los consulados mexicanos de San José, Fresno y Sacramento, para llamar la atención de la violencia que viven las familias en la región de Tierra Caliente. También visitó el Capitolio en Washington D.C. y la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
“Han masacrado a nuestras familias desde hace años”, refirió Sandoval. “Por eso, la gente, desde el 24 de febrero se armó de valor y también de armas, y dijeron: ‘No vamos a permitir más esto’, y se convirtieron en guardias comunitarias para defender a nuestros hijos y a nuestras familias”.
José Sandoval destacó que durante décadas han operado grupos criminales en Michoacán, “y lo que me parece irracional (por parte del gobierno federal) es que intenten desarmar a las comunidades, cuando jamás han intentado desarmar a los delincuentes”.

Ladies & Gentlemen de México

“No sabes con quién estás hablando” o “No sabes quién soy yo” o “No sabes con quién te estás metiendo”: son frases clásicas que en México utilizan las personas con alguna sensación de poder, generalmente política o económica; un gesto de superioridad, pues, para imponer su voluntad por encima de los otros.

La plataforma de YouTube –y el acceso a nuevas tecnologías para el registro de video– ha permitido a los cibernautas mexicanos exhibir en internet a multitud de personajes que por su visible “educación” –en todo caso la falta de ella–, han sido denominados como “ladies” o “gentleman”.

Comenzaría la serie de exhibiciones con unas mujeres de la industria del espectáculo renombradas como las “Ladies de Polanco” y el violento empresario Miguel Sacal, como el “Gentleman de las Lomas”, que de gentil no tiene nada.

La más reciente exhibición fue la senadora del PRD, Luz María Beristáin, quien en una aerolínea intentó utilizar sus “influencias” para abordar un avión que acababa de perder, y que por cierto los publicistas de la línea aérea utilizaron para promover sus tarifas bajas.

Expongo a continuación algunos de los videos más populares en la red, no por el simple acto pueril de compartirlos.

Los mexicanos sabemos que el país vive en completa impunidad por el abuso de autoridad de personajes como los expuestos y, por supuesto, la permisividad  de las instituciones judiciales. Pero más que nada, por la falta de acción de los perjudicados. En algunos casos, gracias a la exhibición virulenta de estos videos en redes sociales hubo imparcialidad en los juzgados. Pero por desgracia, no todo llega a YouTube.

Los preceptos de justicia, igualdad y democracia debieran aplicar para todo el pueblo mexicano. Sin esto, el riesgo es la continuidad de la división de castas y la consolidación de un país que existe para los ricos y otro muy diferente para los pobres.

Lady del Senado

Ladies de Polanco

Gentleman de Las Lomas

Lady PROFECO

Gentleman de Oaxaca

Valiente pueblo de Michoacán

 Un soldado junto a un miembro de un grupo de autodefensa local en Buenavista, Michoacán, México. Los residentes han tomado las armas para defender su comunidad contra las bandas de narcotraficantes. Foto: AP

Soldado junto a un miembro de un grupo de autodefensa local en Buenavista, Michoacán, México. Los residentes han tomado las armas para defender su comunidad contra las bandas de narcotraficantes. Foto: AP

Hace años que los michoacanos en México viven sitiados por grupos de narcotraficantes, más recientemente La Familia, Los Caballeros Templarios y otras organizaciones criminales que saquean los recursos naturales.
 
El problema ha alcanzado niveles de guerra civil. Por la necesidad de proteger a sus familias, los pueblos han decidido tomar las armas y asegurarse de quién entra y sale de sus comunidades.
 
Los grupos narcotraficantes amenazan, desaparecen a pobladores, asesinan, y en las últimas semanas han cortado las vías de acceso a ciertas poblaciones, como Buenavista, Tomatlán y Tepelcatepec, dejándolos sin acceso a alimentos y sin flujo de bienes.
 
Mientras tanto –al igual que su antecesor en la presidencia­– Enrique Peña Nieto envía a sus marinos y sus soldados a territorio michoacano, con la promesa de ofertar seguridad. Su estrategia: ir a cazar a las guardias civiles, a los grupos de autodefensa y a todo aquel civil en posesión de algún arma.
 
Pareciera, en este caso, que el gobierno mexicano busca apoyar a los grupos criminales, más que asegurar la tranquilidad del valiente pueblo de Michoacán.
 
En la Bahía de San Francisco, los michoacanos se han movilizado en los consulados mexicanos de San José y Fresno, además del capitolio de Sacramento, en el último par de semanas. Exigen la seguridad de sus familiares en aquel viejo territorio Tarasco. Y para llamar la atención internacional, estarán en los próximos días en Washington D.C. y llevarán el tema hasta la ONU.
 
El pueblo michoacano nos enseña, como ha sido característica en su historia, a no vivir de rodillas.
 

Nunca fuimos ‘ilegales’

La Opinión

En los años setenta y ochenta mis padres eran “inmigrantes ilegales” en los Estados Unidos, según los comunicados que la agencia informativa Associated Press (AP) difundía a las grandes cadenas de noticias en los Estados Unidos y el mundo.
Pero desde este martes 2 de abril de 2013, todos aquellos inmigrantes mexicanos, chinos, hindúes, europeos, africanos o de cualquier otra nacionalidad que llegaron a esta nación y no cuentan con un reconocimiento oficial como inmigrante o ciudadano trabajador, dejan de ser “inmigrantes ilegales”, al menos en las noticias que distribuye la AP.
AP anunció que elimina ese agresivo término: “illegal immigrant” de su manual de estilo. Un acontecimiento de primera plana, pues como sugiere Roberto Lovato en su blog Of America, el manual de AP es la “biblia en el uso periodístico” de quienes ejercen el viejo oficio de informar en los Estados Unidos, muchas veces, incluso, es requisito conocerlo para ejercer en una sala de redacción.
Poítica y lenguaje tienen una relación cercana, apunta la National Association of Hispanic Journalists en su felicitación a la AP. Escribió su presidente, Hugo Balta: “Esos títulos son denigrantes, no sólo son inexactos e irrespetuosos, sino una herramienta de propaganda utilizada para deshumanizar a un grupo de gente e infundir temor en la población a fin de establecer ciertas políticas”.
“Lo fundamental empieza con el lenguaje”, me mencionó el periodista Roberto Lovato —quien por iniciativas suyas salió el racista Lou Dobbs de CNN. Dijo: “La psicología, la mente y el corazón giran en torno a los movimientos de la lengua —rió—; pero esto es la base de un nuevo momento para la política migratoria”.
Habrá que reconocer la labor que emprendió Apllied Research Center con su campaña “Drop the i-word”.
Hoy, los editores de las grandes cadenas noticiosas de Estados Unidos dejarán de llamarnos ilegales; mañana, los políticos republicanos y demócratas tendrán que hacerlo efectivo en las leyes, con una reforma migratoria justa para los que por políticas económicas globales inmigramos a otro país para trabajar.
Puede que a partir de mañana dejemos de ser “ilegales” —o hijos de ellos— en el lenguaje de los medios masivos de comunicación, pero falta todavía hacerlo valer en las calles de todas las ciudades de los Estados Unidos.
Dijeran los Tigres del Norte: “Todos somos americanos”. O cósmicos, dijera algún zapatista.
Para mí, la transformación de los Estados Unidos —con la lucha de los hispanos presente—, apenas empieza. Sólo hay que darnos cuenta: Nosotros jamás hemos sido “ilegales”.