Recobremos el alma y la voz

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Recobremos el alma y la voz

Porque las carreteras también son nuestras, y no sólo del terror que nos obliga a aislarnos en nuestras localidades, decidimos retomar el camino para escuchar de nuevo a los pueblos originarios de México, la raíz y el corazón de este pueblo que resurge.

Para realizar la Ruta del Venado, y generar una audioteca con sonidos y lenguas originarias con Radio Indígena, estamos en una campaña de recaudación de fondos en la cual es importante tu donación… 5, 10, 15, lo que puedas; todo sirve. Comparte, envía un email, llama a tu compita por teléfono, menciónalo en tu bar favorito o en tu círculo de danza.

Acá el enlace para que conozcas más del proyecto: http://bit.ly/1sOX6zr

¡Tlazokamati!

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Let’s recover our voice and soul

Because roads are also ours, not just of the terror that forces us to isolate ourselves, we decide to get back on track and listen again to native people of Mexico, the root and heart of this struggling nation.

To make the Ruta del Venado and create a sound library with original Mexican languages we have a crowdfunding campaign where your donations are so very important… 5, 10, 15, whatever you can. Everything is useful. Share, email someone, make a call to your buddy, talk about this in your local bar or in your dance circle.

Here’s the link for you to know more about our project: http://bit.ly/1sOX6zr

Thanks!

Rituals of water

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Obra de Rodney Ewing, en Ictus Gallery [1769 15th St. entre Valencia y Guerrero], San Francisco. Hasta el de marzo de 2013. Rituals of water [técnica: tinta, agua y sal].

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For Souls

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For Sugar

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For Arms

Del sueño americano a la realidad mexicana

Este fin de semana El Mensajero publica el especial multimedia “Del sueño americano a la realidad mexicana”, una cobertura periodística que realicé en la frontera noroeste de México, entre las ciudades de Tijuana y Mexicali.

Esta presentación muestra que la ruta para llegar a Estados Unidos es un camino salvaje, que alcanza su episodio más espinoso en México. Este nomadismo norteamericano es para millones de seres errantes una brutal iniciación a las viejas carencias de este naciente siglo 21.

Sicarios armados hasta los dientes, pandillas tatuadas con la maldad, un tren apodado “la Bestia”, la perversión policiaca, el perenne racismo mexicano, el engaño y la traición del “coyote”, la ilegalidad, el muro, el hambre, la sed, son todas pruebas que deben superar los migrantes para salir vivos de este masivo éxodo por la supervivencia.

“Del sueño americano a la realidad mexicana” presenta los rostros y las voces de esas personas que pasan muchas veces como datos, cifras o números de un fenómeno que no es nuevo, pero sí cada vez más peligroso y mortal.

Lo que viven los migrantes centroamericanos, que por fuerza deben pasar por territorio mexicano, los enfrenta a la dura realidad de andar como presas entre águilas y serpientes.

México padece una severa crisis humanitaria que ni la nueva ley de migrantes podrá remediar, así como la Constitución de 1917 no ha podido brindar los derechos básicos a los ciudadanos en casi 100 años.

Esto es un retrato cruel del noroeste de México: la última frontera de la mal llamada Latinoamérica.

Espéralo este 2 de octubre.

El calor de Alaska

Cuando todo estaba frío, gris, mojado y triste, salió el sol en Juneau, Alaska, ¡durante dos días continuos! –un suceso casi insólito en aquel lejano lugar con picos nevados–. Entonces logré finalmente conocer a gente amable que, a pesar de las condiciones friolentas, están llenas de calor y humanidad, como los trabajadores del salmón, Juan y David; la pareja regia Manuel y Dana; la señora Gloria del restaurante El Zarape; Lupita, esposa del alcalde de Juneau, y más personalidades que ya conocerán.

Sin duda, los lugares lo hacen las personas, y los paisanos hacen de Alaska un lugar mucho más cálido, aunque sea en el termostato emocional.

Revisen las crónicas, fotos y videos de este viaje en la edición decembrina de El futuro es ahora | Censo 2010, de impreMedia.

Aquí solo un vistazo a aquellos rostros y paisajes.

Gay Parade San Francisco

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Sodoma, ¡ahora!

Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.- Esta es una ciudad biodiversa, en donde el inglés es mascado con los sabores de distintas lenguas. Es una zona multiracial y multisexual. Camino a cualquier bar puedes ser asediado con el clásico grito de “I love you”, lanzado desde la ventana de algún coche en movimiento, pero no siempre proveniente del pecho de alguien del sexo opuesto. No es broma. Sentado en uno de los sillones de una cantina, intoxicado en alcohol, charlarás con personas. Pero pasados algunos minutos te preguntarán si eres gay: “sólo por corroborar, sabes… es San Francisco”.

Una de las avenidas principales de la ciudad es Market. Atraviesa las áreas comerciales. Cualquier día del año a cualquier hora podrás ver colgando del alumbrado público las banderas arco iris que representan a la comunidad LGBT. Es, pues, para decirlo con palabras, la ciudad gay del mundo. Claro, también flotan por todos lados las banderas de las barras y las estrellas, para no perder la equis en el mapa.

Ser straight tiene sus consecuencias. Aunque no todos ni todas son homosexuales, es complicado lograr una comunicación efectiva con los otros, cuando no es el lenguaje del amor, el placer o el deseo los que construyen el puente. Como toda metrópoli, los individuos son eso: fragmentos disueltos en el todo, especies solitarias que no vibran unas con otras. Salvo en ocasiones especiales. Cuando la energía magnetiza al otro con niveles similares de atracción.

Caminar con un saco largo, gorra, una mochila repleta sobre los hombros, una sleeping bag atada al bulto y una cobija bajo el brazo, puede emitir cierta frecuencia en las relaciones humanas: los homeless son locos que no dejan de hablar consigo mismos y si tienes facha de que andarás cerca del territorio, los tendrás en tus espaldas buena parte del recorrido.

Andar por el downtown, debajo de tantas estructuras largas y estilizadas, crea la sensación de estar en el fondo de un lecho marino, con una multiplicidad de peces extraños devorándose unos a otros. Las ráfagas de viento de hasta 40 hilómetros por hora pueden simular las corrientes submarinas del fondo oceánico. Las banquetas son, en todo caso, el abismo de los rascacielos.

El San Francisco Pride Parade en sus 40 and fabulous, ocurrido en julio de 2010, tuvo como centro, el falo. Bajo los largos edificios. En representaciones de goma. Plasmado en camisetas. En figura de instrumento de placer. En un espectáculo oculto a los ojos del público detrás de unas sábanas, donde un hombre negro acariciaba su pene con aceites frente al morbo de los otros.

Aquí están algunas postales de aquel festival ocurrido en mitad del 2010. Que sean las imágenes las que hablen de chichis, nalgas y pitos.

Milenio

La Jornada

Sensacional D

Las playas de Chapala

Por estos días de primavera el ayuntamiento de Chapala inaugurará la”playa Chacaltita”, una obra que redondea los esfuerzos por revivir el turismo en el lago más grande de México. Los buenos tiempos se convierten ya en una leyenda para sus habitantes, visitantes y funcionarios públicos

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RICARDO IBARRA

La Perla, Lupita, Karla, Paty, Nora, flotan en las aguas ondulantes de la orilla del lago de Chapala. Quietas, ancladas al malecón, esperan a los viajeros que irán de paseo con ellas hasta la isla de los Alacranes. Ellas son las lanchas que transportan al turismo de tierra a tierra a través del agua. Muchos lancheros las identifican con titulos de mujer. Otros son más religiosos. Las llaman Santa María, Santa fe, San José. O Mazatlán, Veracruz, Monterrey, ¡Iberia!, los más nostálgicos. Incluso figuras de la Independencia: El Pípila.
Guadalajara (una lancha con ese nombre) consiguió movida. El dueño del bote es Óscar Sánchez. Cobra 200 pesos por 30 minutos de viaje hasta la isla. Sus viajeros son una pareja de mexicanos que vienen desde Estados Unidos para disfrutar de ese clima “como no hay otro en el mundo”, sus vientos refrescantes, el sol que no da calor, que estimula el placer de vivir.
Óscar Sánchez dice que desde hace dos años los lancheros pueden de nuevo fluir por el agua como peces. Hay más visitantes. Hay agua como no la había hace 10 años. Es una época de bonanza.
Tanta es la dicha, que Palacio Municipal estrenó en septiembre del año pasado un mural con forma ovalada en la que figuran dos héroes independentistas, Hidalgo y Morelos, con una expresión serena y una sonrisa disimulada, como si la toma de machetes fuera el inicio de una interminable fiesta de celebración. El ayuntamiento de Chapala inauguró el año pasado un malecón con luces, palmeras, flores multicolores, hasta arena de playa que los chiquillos utilizan para formar figuras estrafalarias encima de sus pequeños y delgados cuerpos. Hay tanto movimiento, que en este mes el alcalde Gerardo Degollado González inaugurará la segunda playa del nuevo y relucido malecón, que según los albañiles que trabajan en el proyecto, terminarán de rehabilitar la siguiente semana.
Lo que hace el agua. Sin duda trae vida. Hace fluir la materia.
Dicen las voces bíblicas que Jesús “el Nazareno” atraía los peces como un imán, que los multiplicaba y con ellos alimentaba a aquellos que sufren y tendrán abiertas las puertas del cielo. En los próximos días, según la versión de los lancheros, Cristo llegará a Chapala para multiplicar a los turistas. El ayuntamiento planea la construcción de una isla artificial a unos 100 metros del remodelado malecón. Una estatua de Cristo pescador abrirá las manos a los peces y al turismo, encima de ese montículo. “De unos ocho metros”, dice Óscar. “De puro bronce”.
Qiuenes también abren los brazos al lago son tres ancianas sentadas en una banca del nuevo malecón que dará vista a la Playa Chacaltita, que es como se llamará esa reorganizada bahía que todavía hace tres años tenía sólo arena, recrecidos árboles y espontáneos terrenos donde los campesinos hacían crecer maíz e ilusiones. Las mujeres frotan sus manos, pues aunque el sol de mediodía cae sobre ellas, la brisa lagunera provoca frío en sus cuerpos bien abrigados. “Abre las manos así”, dice una de ellas a las otras, “siente la energía”, explica en una charla algo esotérica.
La prosperidad del lago llega a costas extranjeras. En días pasados el lago obtuvo la designación de sitio Ramsa, lo cual acredita al embalse como un lugar reconocido en el mapa internacional, y con lo cual los habitantes, usuarios y funcionarios públicos tienen la obligación de mantenerlo activo y en armonía.
Mike Laure, “el rey del trópico”, también recibe las bienaventuranzas. Su guitarra, estática al igual que su figura instalada afuera del tradicional restaurante bar Beer Garden, parece que cambió las melodías de “La rajita de canela”, por los riffs de Slash. Una canción de Guns N’ Roses tocada desde el bar lo hacen ver incluso rockero. Su estatua fue inaugurada el año pasado.
A quien se le pregunte ahí en el malecón, cómo ven ahora al lago de Chapala, contestan que está “bien cambiado”. Lo dicen los empleados de una distribuidora de abarrotes que se escaparon un instante de sus labores cotidianas para ver de cerca el faro del muelle, Carlos Savilla y Rubén Ramírez. También Luis Alberto Sánchez, empleado del ayuntamiento de Chapala, presume que el 60 por ciento de la población norteamericana radicada en México, viven al borde del lago. “Está chingonsísimo”, aclama otro.
Hay un incrédulo. Se llama Justino Carranza. Es chapalense. Vive de lo que se conoce como “empleo informal”. Vende elotes. Tiene atados al muelle cuatro hilos de pescar, uno de ellos con un pez atado al anzuelo. Es lo que va a comer esa tarde. Solía ser “trabajador de la construcción”, pero desde que cargó toda una semana tremendas vigas sobre el lomo, la espalda no da más para el oficio. Su esperanza está en la Semana Santa, pues el maíz asado sólo apetece a los mexicanos, y se venden más en la noche cuando casi no hay turismo.
“Aquí era un cabrón cochinero”, admite, parado ahí en el muelle, “a ver cuánto tiempo dura”.
Tal vez dure hasta que canten ahí los mara’acate huicholes que atraen el agua, o lleven los católicos una virgen a pasear. O cuando el gobierno del estado tenga que solicitar un nuevo trasvase a las presas que retienen el agua a través de todo el río Lerma.