Narcocorrido de la Casa Blanca

 

Escribo a propósito de la reunión entre el caricaturista Rius (Eduardo del Río) y el poeta mexicano Javier Sicilia en Nueva York el jueves 10 de mayo, donde junto con Noam Chomsky recibirán un reconocimiento de la NACLA (North American Congress on Latin America), en su aniversario 45.

Durante una mudanza reciente –luego les contaré sobre los altísimos costos de renta en San Francisco–, encontré una revista de El Chamuco y los Hijos del Averno –número 225–. Me pareció el mejor momento para compartir un “narcocorrido prohibido” insertado en esa edición.

La revista de El Chamuco –casa caricaturesca de Rius, El Fisgón, Helguera, Hernández, Patricio y otros– había respondido al llamado del gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, Malova, de prohibir en mayo de 2011 la difusión de narcocorridos en bares, cantinas y centros sociales con permiso para vender alcohol.

A continuación tan sólo la mitad del “Narcocorrido de los narcopresidentes”, escrito por Pedro Miguel e ilustrado por Alejandro Magallanes.

Nada más recuerde leerlo a ritmo de cualquier canción de los Tigres del Norte o Tucanes de Tijuana. ¡Ajúa!

Metiéndose un pericazo

andaba Barack Obama

y en eso volteó la vista

a la tierra mexicana.

Llamó a la Hillary Clinton

y llamó a Carlos Pascual:

“Quiero que armen, allá abajo,

un desmadre sin igual.

“Denle granadas al narco,

y rifles a Calderón

y que entre los mexicanos

empiece la matazón”.

Dicen que Barack Obama

es sirviente de los Bush

y quería vender armas

a sus vecinos del sur.

Soñaba con las divisas

que lava la economía.

“Pa’ que progresen los bancos

hay que mercar cocaína”.

“–Calderón, en tu gobierno

quiero meter mis narices.

–¡Ay, Barack!, ¡Que me sonrojas

con las cosas que me dices!”

Barack la tiene muy fácil

siendo el otro tan chiquito

y si además se le entrega

recostado de pechito.

“–Felipe, quiero que mates

más criminales ojetes.

–Yo hago lo que tú me pidas

si me compras más juguetes”.

–Felipe, vamos a darnos

un pasón de mota fina.

–Barack, lo que a mí me gusta

son los tiros te tequila.

–Dime, valiente Felipe,

¿Por qué no agarras al Chapo?

_Barack, no te hagas pendejo,

que ese está bajo tu mando.

Sicilia en San José

Y también en San José, en la alta California, estará Javier Sicilia debatiendo sus ideas del cambio pacifista en México con el comentarista de CNN Ruben Navarrete, moderado por Samuel Orozco, de Radio Bilingüe.

Esto es hoy 4 de mayo a las siete de la noche en el auditorio Morris Daley, One Washington Square, de la Universidad del estado de San José.

En esta misma ciudad, pero el lunes 7, Sicilia impartirá la conferencia “La emergencia nacional de México y el rol de los Estados Unidos”, en el Mayfair Community Center (2039 Kammerer Ave., San José, CA 95116), a partir de las 5:00 pm, con acceso libre y gratuito.

 

Discusiones pachecas

globalmarihuanamarch

RICARDO IBARRA

Han sucedido dos fenómenos en torno al consumo de las drogas en México: Primero, que a partir de la psicosis creada por ese mítico microbio aéreo y contagioso, bautizado por los sacerdotes de la ciencia como Influenza A-H1N1, el junkie, drogadicto, enfermo o como quiera llamársele al consumidor habitual de estupefacientes, ya no puede ejecutar esa vieja leyenda del rolling stone, es decir, rolar la piedra, ese ejercicio que hacía comunitario el hábito de enredarse en el cielo con Lucy.

Segundo, y no menos importante, son las discusiones, pocas, que genera la ley de narcomenudeo que aprobaron el Senado de la república el 30 de abril -días de paranoia virulenta en México- y en días recientes, el 8 de mayo, la Cámara de diputados… Y lo que revelan algunas de esas discusiones pachequísimas es pleno desconocimiento y falta de información, tanto en los foros persona a persona, como los virtuales, en Internet.

Para nuestro mal viaje, los medios de comunicación nacionales y regionales han vertido a los ciudadanos pocos elementos para discutir plenamente, con sustento y conocimiento de causa, esta pronta reforma a la constitución mexicana que permitiría al junkie, drogadicto, enfermo, dependiente, planeador del infinito o buscador de Dios, portar mínimas cantidades de opio, heroína, cocaína, marihuana, cristal, LSD, y metanfetaminas.

La desinformación hace que cualquier debate sobre el tema sea un mal viaje.

Lo que sabemos es que la reforma para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas fue una propuesta que presentó al Congreso el mismo presidente del país, Felipe Calderón, el 2 de octubre del año pasado -como para hacerle ruido a los 40 años del asesinato de estudiantes universitarios en la ciudad de México-. Lo hizo, según dijo entonces y mantiene hasta ahora, para avivar su cruzada contra el narcotráfico y calmar la violencia que éstos generan en las calles.

Hay que recordar, que esta misma propuesta fue vetada por Vicente Fox durante su fantástico reinado en Foxilandia, pero en mayo de 2006.

La aprobación de esta ley de narcomenudeo por ambas cámaras sucede un par de meses después de que la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, la cual integra nuestro ex presidente Ernesto Zedillo, concluyera que es urgente evaluar la despenalización del consumo de la mariguana, fortalecer el tratamiento de adictos y emprender “una lucha implacable” contra el crimen organizado que ha infiltrado las instituciones.

En el momento en que estamos, sólo falta que Felipe Calderón apruebe la medida, convertirla en ley y publicarla en el Diario Oficial de la Federación. De ahí, el plazo para que la droga “individualizada” pueda circular en la cartera o en la guantera del coche es de un año.

Aún así, quedan muchas dudas con esta ley, que aplicaría a partir del próximo año: 2010.

Si el estado mexicano, como actualmente comprobamos, no puede controlar un brote irregular de gripe, cómo aplicaría esta ley de narcomenudeo en un territorio como el nuestro, con su larga historia en pobreza, corrupción, impunidad, tráfico de influencias, agresión policiaca, y además, con el apoyo del ejercito mexicano.

Es aquí en donde la “lucha imparable” podría dirigirse no al narco, sino a los movimientos armados que subyacen en la orografía nacional.

Recordemos: 2010 es una fecha mítica para el revolucionario mexicano. Ocurrió en 1910 (Revolución Mexicana), en 1810 (Independencia). Y en México hay por lo menos 19 grupos armados identificados por el gobierno federal. Muchos de éstos en el sureste mexicano.

¿Será ésta una medida para enrarecer el ambiente y facilitar la agresión del estado mexicano contra el pueblo, harto de tanta explotación?

Recién ocurrió en Chiapas, en donde el hostigamiento del Estado comenzó a operar contra miembros del EZLN. El 21 de abril fue detenido y ocultado por más de 80 horas el zapatista Miguel Vázquez Moreno, cerca de las cascadas de Agua Azul, donde operaba una camioneta de transporte para turistas. Luego, la madrugada del 26 de abril, paramilitares vinculados con un partido político de la región descargaron más de 60 tiros en una casa de otro zapatista, en el Municipio autónomo comandanta Ramona. Ese día sobrevoló incluso la zona un helicóptero de seguridad pública.

También hará falta resolver el aspecto sanitario. ¿Funcionarán y serán suficientes los centros Nueva Vida que impulsa el gobierno calderonista? Además, ¿conviene que el tratamiento sea obligatorio a partir del tercer reporte del ministerio público? ¿Es necesario este vínculo entre justicia y salud? ¿Qué organismo regularía a ambos?

Otro punto: ¿Los policías traerán en sus patrullas pequeñas básculas para pesar los gramos y miligramos de droga que la ley permitirá, o como siempre, harán de las suyas hasta el exceso de la tranza y la corrupción, al llevarse a cualquiera joven malafacha al cuartel sembrándole la droga en sus bolsillos? Y hay que destacarlo: A quien porte más de lo permitido, se le impondrá prisión de cuatro a ocho años y de 200 a 400 días de multa “a quien sin autorización comercie o suministre, aún gratuitamente, narcóticos (…) en cantidad que resulte de multiplicar por mil el monto de las previstas en la tabla”.

La despenalización de la droga en México, tal como esta ahora el sistema político, económico, judicial, educativo y de salud, es como proporcionarle cerillos a un niño curioso e hiperactivo, solo en su casa, sin la vigilancia de sus padres.

Esta ley es sin duda la usurpación de un negocio, o por lo menos, pasará al control de unos cuantos. Hay más preguntas: ¿quién se queda con el fructífero negocio?, ¿a quién dejarán operar las llamadas narcotienditas?, ¿quién decidirá cuáles permanecen y cuáles no? Esto es, señores, la preservación del territorio por los cárteles y la distribución de la riqueza generada por el narcotráfico para unos cuantos, incluidos narcos, empresarios y funcionarios públicos.

Es todo. Espero no haberlos malviajado… demasiado.

Detienen vecinos proyecto Nueva Vida

Ricardo Ibarra

El gobierno federal lanzó en 2007 un programa nacional para prevenir las adicciones al humo, el alcohol, las drogas. La administración de Felipe Calderón pidió levantar 320 centros “Nueva Vida” en toda la república mexicana. Son 21 para Jalisco, 2 para Guadalajara. En el fraccionamiento 18 de marzo no quieren saber nada del programa. Ayer (16 de febrero) por la mañana los vecinos de este lugar detuvieron el trabajo de un grupo de albañiles que abría los cimientos del edificio. Alzaron cartulinas, formaron una valla humana entorno al terreno, cuestionaron, gritaron. ¡No!, era el discurso colectivo.

Llegaron a la manifestación dos defensores del proyecto calderonista: Ramón López Ramos, coordinador de un centro “Nueva Vida” en Tonalá, y la regidora panista del ayuntamiento de Guadalajara, Laura Patricia Cortés Sahagún. Ninguno convenció a las decenas de mujeres que asistieron. Tampoco a la minoría masculina.

Preguntó la regidora, disminuída dentro de un círculo de personas molestas y alteradas: ” A ver señoras: “¿no quieren un lugar para prevenir a sus hijos del consumo de drogas?”. ¡No! recibió al unísono del grupo de mujeres que ayer eran una sola. Y siguió la bola: “¡Acaben mejor con el narcotráfico!”, “¡Señora!, en las elecciones nos vemos”. Risas burlonas. “Ya no votamos por el PAN”.

Los vecinos del fraccionamiento muestran su defensa. Es un acta expedida por el ayuntamiento de Guadalajara en 1971. Y dice: “en el subsuelo existe construído un acueducto”… “por tal razón no es posible autorizar construcción a ese respecto, y en este caso el ayuntamiento debe conservarlas para destinarlas a áreas verdes”.

El terreno en disputa está ubicado en la esquina que forman la avenida Miguel López de Legazpi y Jiménez de Quezada. Es un espacio amplio. Bajo la sombra, los albañiles observan al gentío, inmovilizados. Hay al fondo una manta con un NO en letras rojas y mayúsculas. Es un NO al centro de rehabiltación, un NO porque no fueron consultados, un NO al gobernador del estado Emilio González Márquez y al alcalde de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah. Es también un NO a la impunidad. Sobre la superficie del terreno es notable cómo los constructores taparon unos cimientos previamente abiertos. “Nos dijeron que se cambiaba de lugar el edificio”, dice uno de los albañiles, “tuvimos que taparlos”. Y sobre una de las bardas libres se puede leer el nombre de un precandidato del PAN a la alcaldía de la ciudad.

En lugar de “Nueva vida”, los vecinos piden un lugar con áreas verdes y juegos infantiles, y si se puede, una cancha de futbol rápido para los niños y adolescentes que solían jugar en esta zona, ahora cubierta de piedras, arena de río, palas.

Ramón López Ramos intenta vender la bondad de un programa de prevención. A Laura Patricia Cortés ni la dejan hablar. Sí le permitieron una llamada. Desde su teléfono móvil busca a alguien. Logra una cita: Hoy (17 de febrero) a las 12 del día tienen se reúnen tres representantes del fraccionamiento, la regidora, y Guillermo Amalio Orellana Alonso, director general de Administración de la Secretaría de Salud Jalisco.

(Haz clic para leer nota en Público)

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