Las sábanas intrusas

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RICARDO IBARRA

Una maleta cargada de arte cruzó las fronteras de América Latina y fue abierta para mostrar su contenido al público: unas sábanas trazadas por pintores de México, Chile, Perú, Bolivia, Argentina y Paraguay, que serán expuestas en la galería subterránea del Tren Eléctrico Urbano, localizada en la estación Juárez, e inauguradas hoy a las 20:00 horas.

Juan Guerrero, pintor michoacano y uno de los creadores de esta exposición itinerante titulada “Rastros: El ojo privado”, comentó que la idea de pintar sobre sábanas de uso común surgió con la intención de ajustarse al presupuesto de los artistas latinoamericanos, pues es un material accesible y fácil de transportar, dobladas dentro de una maleta, sin preocupaciones por la aduana.

Además, es una buena metáfora, señaló el pintor zamorano, Benjamín Arroyo: “Es el lugar donde se procrea y donde se muere. Cada sábana es una metáfora de la fragmentación de los países de América Latina (aunque culturalmente unida), de la intimidad, del territorio, lo privado que se hace público”.

Las 20 obras fueron realizadas con distintas técnicas, como el collage, acuarela, acrílico, óleo, estampado, arte objeto. Esta exhibición estuvo ya en otros países de Sudamérica, y posiblemente regrese a Argentina.

La exposición, organizada por la Secretaría de Cultura, estará presente hasta los primeros días de septiembre. Algunos de los artistas participantes son: Carlos Rodal, Carmen Genis, Ricardo Vaillarreal, Mariela Leal, Marco Durán y Joaquín Sánchez.

Todo al abstracto

La pintora Viviana Martínez contempla uno de los cuadros

La pintora Viviana Martínez contempla uno de los cuadros. Foto: Elizabeth Barrera

RICARDO IBARRA

La Galería Apollinaire logró reunir nueve artistas de la ciudad que comparten la misma tendencia hacia la composición abstracta, y lo hizo en la exposición Abstracto I, que fue inaugurada la noche del pasado miércoles 5 de agosto, en sus instalaciones localizadas en el interior del Café André Breton.

Exponen su obra Ana Paula Castillo, David Ampudia, Adrián Sánchez, Anna Cooke, Toni Guerra, Adolfo Weber, Jonathan Lameda, Neftalí Camacho y Paola Ávalos, con técnicas como el dibujo, pintura, grabado, monotipia, arte objeto y escultura.

Ana Paula Castillo presenta tres piezas de grabado, ejecutadas con tres distintas técnicas: aguafuerte, monotipia y punta seca y buril. En estas obras buscó líneas más limpias y una composición que conjuntaba espacios negativos y positivos.

Esta artista, egresada de la UdeG y ganadora de dos premios, uno estatal y otro nacional, consideró que en este trabajo reciente buscó romper con su trabajo anterior. “Sentía que mi obra estaba ya muy estudiada y que la realizaba de manera muy rápida. Así que ahora utilizo menos elementos, sin dejar de enganchar al espectador con texturas visuales”.

David Ampudia mostró una instalación de arte objeto con cinco piezas individuales y con el tiempo como hilo conductor. En su trabajo están presentes distintas piezas de relojería, con los cuales describe la vida de un ser simulado. “Narra el proceso de vida de un personaje”, describe Ampudia, desde su experiencia infantil hasta la madurez.

La obra está formada, además de pedazos mecánicos de varios relojes, por elementos marinos, como caracoles. Tiene una mariposa y cajas de aluminio.

Otro de los artistas, Adrián Sánchez, presentó tres pinturas en óleo y una escultura. Su obra es lúdica, más que figurativa. “El abstracto te permite eso. Es un idioma de la pintura que sirve para hacer una proyección instintiva y visceral, más del inconsciente, como evacuar un impulso, con consecuencias intelectuales, pero con las vísceras por delante”.

Su escultura titulada “Bulbo” conserva una apuesta por la estética, y es, además, “un homenaje a la naturaleza”, refirió Sánchez.

Armonizó la presentación de la obra, la música en vivo de jazzistas tapatíos, buenos platillos y cerveza.

Esta exposición colectiva estará expuesta al público hasta el 12 de septiembre en las instalaciones ubicadas en Juan Manuel 175, en el Centro Histórico de Guadalajara. El ingreso es gratuito, y hay menú de alimentos y bebidas.

Zeitgeist

Encontré en la red este documental intitulado “Zeitgeist”, escrito, dirigido y producido por el norteamericano Peter Joseph en el año 2007. Su difusión fue por Internet y Google videos, por lo que no fue transmitido por los canales convencionales de comercio.  Su autor afirma que el video lo han visto alrededor de 50 millones de personas alrededor de todo el mundo, pues en la página oficial hay versiones gratuitas en varios idiomas.

La palabra zeitgeist es un término de origen alemán que podría traucirse algo así como “espíritu de una época” , y este excelente documental retrata con inteligencia el clima cultural y social que domina nuestra era.

Dale al play y obtén la información que el ser humano de nuestros tiempos debe tener.

¡Salud!

Independencia, Revolución, Evolución

voto-nuloRICARDO IBARRA

La evolución electoral del 2009 comenzó en Internet y llegó hasta las boletas marcadas con crayón oscuro. El movimiento del voto nulo impulsado primero por ciudadanos cibernéticos terminó por conformar una red social que buscará postular distintas reformas a la Constitución mexicana y al sistema político. En Guadalajara, los anulistas lograron casi el 5 por ciento de los votos, 4 veces más de lo que anhelaba el PSD para permanecer con su registro. En el Distrito Federal fue el 10 por ciento. Un total de 2 millones de anulistas en todo el país.

Internet afecta de manera importante la conciencia, lo que hacemos, decimos o pensamos. Consume nuestro tiempo. Nos hace viajar al mismo tiempo que nos inmoviliza. Es una herramienta delicada. Eduardo Castañeda, un periodista y comunicador cercano a las discusiones ciberespaciales, creó en Facebook el grupo Abstención/Voto Nulo 2009, con la idea de extender el rechazo a la clase política por la red. Ahora el grupo lo integran alrededor de mil feisbukeros. Eso no es lo importante. Tampoco importa tanto que la cantidad de votos nulos haya sido el doble que las anteriores elecciones. “Lo importante”, reconoce Castañeda, “es consolidar el movimiento y lograr proponer una agenda que pueda ser discutida por los partidos políticos. Eso es lo importante”.

Antes de las elecciones del 5 de julio, encontré a Margarita Sierra y algunos otros integrantes del grupo Anulo mi voto, una de las agrupaciones más influyentes en el occidente mexicano. Llamaban públicamente a anular el voto, no sin la intimidación de las luces policiacas. Luego, me expondría algunos de los proyectos que quieren alcanzar en este movimiento de ciudadanos activos: búsqueda de la soberanía nacional, el control social sobre lo público, integrar los tópicos del medio ambiente, impulsar la ley antimonopolios y la ley de medios, o sea, ir más allá de la reforma electoral.

Hay otras propuestas que demanda el movimiento, al cual se han integrado al menos otros 40 grupos pertenecientes a 25 estados del territorio nacional, como son la reelección de diputados y alcaldes, revocación de mandato, candidaturas independientes o ciudadanas, eliminar a los diputados plurinominales, una reforma judicial, y una reforma electoral que dé un salto cualitativo para las próximas elecciones.

La idea de los grupos anulistas de la zona metropolitana de Guadalajara plantean la conformación de un constituyente pacífico 2010, que quiere decir “constituirnos ciudadanamente, articularnos como ciudadanos para decidir el país que queremos”, me explicó Sierra.

El próximo 18 de julio los más de 40 grupos celebrarán en Guadalajara su segunda agenda ciudadana nacional. Ahí discutirán como continuar hacia la evolución del sistema político mexicano, pues como me dijo en pocas palabras Margarita Sierra, la idea es continuar el ciclo de la democracia: Independencia (1810), Revolución (1910), Evolución (2010).

Después del voto nulo…

Un centenario después / Rocha

Un centenario después / Rocha

RICARDO IBARRA

Comenzó en internet. El repudio y hartazgo que sienten los ciudadanos hacia los políticos inició en la web. Quizá quienes conformaron grupos y foros virtuales, hasta blogs, creyeron que no llegarían a tanto, quizá sí. Pero lo hicieron. El movimiento civil que impulsa el voto nulo ya logró atraer los micrófonos y plumas de los grandes consorcios de comunicación en el país, que los partidos políticos y el IFE intensifiquen la promoción del voto, y que los candidatos, funcionarios públicos y algunos columnistas los hayan señalado como antidemócratas, ignorantes y hasta vándalos.

El mundo virtual saltó a la realidad y a las esferas políticas. Pero esto no debería ser un logro.

Hay mucho qué decir sobre el voto nulo: que si es efectivo, que si es un retroceso, que si beneficia a la derecha o a los vigentes y nunca exterminados grupos del poder. Mucho. Una discusión de varias horas que no tendría conclusiones.

El voto nulo tendría sentido sólo si el repudio y el hartazgo manifiestado por quienes impulsan este ejercicio electoral logre cambios significativos para las próximas elecciones y administraciones públicas futuras, y que proporcione beneficios reales para los miles, y probablemente millones de jaliscienses y mexicanos cansados de una clase política inepta, que lo único que hace cuando arriba al poder, es velar por sus propios intereses y los de su grupo.

Está bien. Es hora de que los ciudadanos conformemos una organización que nos permita la conquista de ciertos derechos. Y es aquí donde recae el problema: quién o quiénes continuarán, después del 5 de julio, con los necesarios ajustes al sistema político, electoral y constitucional del país; qué tanto están organizados quienes promueven el voto nulo; cómo evitarían que se filtren en el movimiento otros grupos políticos encubiertos; cómo ese mecanismo, de votar nulo a políticos que han sido nulos, nos traerá un adelanto evolutivo a nuestro arcaico sistema de gobierno. Esas son las preguntas que hace falta responder, para que los indecisos, tomen su decisión, ya sea por el voto nulo, la abstención, el cambio de partido o votar por el de siempre.

Los promotores del voto nulo ya han vertido algunos conceptos, como la desaparición de las diputaciones plurinominales, las candidaturas independientes y comunes, revocación de mandato, plebiscito, referéndum y financiamiento de campañas al 50 por ciento por parte de los partidos, y por qué no, que a los partidos con mayores candidatos colocados en la elección les retiren un porcentaje de su presupuesto para derivarlo a las distintas necesidades ciudadanas, como servicios públicos y mejora de espacios comunes.

No están mal las propuestas, podrían mejorar el sistema de elección y de gobierno. Pero una vez más, ¿quiénes darán seguimiento al movimiento del voto nulo?, ¿quién financiará o financía ya esta campaña?. Pregunto esto, para estar convencidos de que el voto nulo será una buena apuesta en las próximas elecciones.

Si fue válido que hace exactamente un siglo, Francisco I. Madero, transgrediera la dictadura porfirista con su llamado al sufragio efectivo, no reelección, es válido que hoy, la conciencia ciudadana, organice su rechazo a los políticos, sus programas y administraciones, con un voto nulo.

Las consecuencias y resultados están por verse.

Y más vale que quienes promocionan ahora el voto nulo sean responsables de llevar su inconformidad y descontento a otro nivel, es decir, que tengan un plan de trabajo para después del 5 de julio.

Las tribus bárbaras

RICARDO IBARRA

El hombre alzó el puño apretado, sudoroso, caliente, contra el rostro de la mujer. Lo azotó con un golpe solitario, seco. Los machos entorno, observadores de la escena, despiertan su inquietud de sangre, impactados por la furia repentina del aficionado que castigó con su puño la presencia femenina en las gradas del estadio de los Indios de Ciudad Juárez. Todos lo vimos a través de la pantalla, durante el torneo clausura 2009 del futbol mexicano. Todos vimos a un hombre golpear a una mujer en vivo, en señal abierta, desde la ciudad donde más mujeres son muertas por hombres, hombres furiosos, como el fanático de los Indios que fue expulsado de la tribuna por agentes policiacos y golpeado por otros hombres que defendieron a la mujer.

En Ciudad Juárez, como en el resto del país, los hombres pueden matar, los hombres asesinan, porque sí, porque pueden.

Y qué no se puede hacer en México. Todo se puede en este país. Excepto convivir de acuerdo a las leyes. En México nos corrompemos: y las reglas “se hicieron para romperse”. La tendencia natural del mexicano es transgreder, imponer su voluntad. “Aquí nomás los míos rifan”. La tendencia es controlar, destruir, consumirlo todo. “Nomás mis chicharrones truenan”.

Lo que presenciamos por la pantalla del televisor en la pasada liguilla, es sólo una muestra de una ciudad en decadencia, que como en la antigua Roma, se espera su próximo desenlace.

Ciudad Juárez es una simple muestra de la extrema violencia con la cual se impone el mexicano. Ciudad Juárez, según declaró a principios de este año el mismo presidente de la República, Felipe Calderón, junto con Tijuana y Culiacán, son los sitios donde se concentra el 57 por ciento de las muertes vinculadas con el crimen organizado.

Los mexicanos, bárbaros inalienables, parecieran mediums que aún alcanzan a escuchar el susurro de la antigua deidad mexica Huitzilopochtli, señor de la guerra y constante buscador del jade precioso, la sangre. México es una nación violenta, gobernada aún por el temible Huitzilopochtli, consejero invisible. Como en los antiguos códices, pero ahora con la tecnología del fin del mundo: el televisor, podemos seguir viendo cabezas decapitadas, sangre, muerte.

Fueron cerca de 2 mil 500 muertos en el año 2007, más de 5 mil 400 en 2008. En el primer trimestre de este 2009, la lista acumula 2 mil 600 asesinatos violentos relacionados con las mafias, con una tendencia menor a los primeros tres meses del año pasado, según el portavoz del Gobierno en materia de Seguridad, Alejandro Rubido. Aproximadamente, han sido mil los funcionarios públicos asesinados, según la PGR.

Esta cifra total, más de 10 mil muertos, parece menor a los 100 mil civiles muertos en la guerra de irak, de acuerdo al conteo de Iraq Body Count, desde 2003 al 2009. Pero no debe parecernos menor, porque en México no hay guerra civil, todo está bien y hay mano dura contra la delincuencia, según el gobierno federal.

La actitud violenta y agresiva de los mexicanos lo apreciamos en el calor de todos los días, en prácticamente cualquier ciudad del territorio nacional: en las calles, las escuelas, los trabajos. Es una forma de vida, de sobrevivencia, un modo de pensar (o no) y actuar. Es una cultura, quizá impuesta por la continua carencia y la pésima administración pública de nuestros funcionarios y políticos.

En la actual convulsión emocional que genera la crisis económica y social sobresalen dos actitudes: la mejor y la peor, el talento luminoso y el oculto primate dentro de nosotros. En estos días es cuando se revela la verdadera personalidad de los individuos y las colectividades.

Emerge la conciencia de la inconsciencia.

Entonces, cómo van a reaccionar los mexicanos ante esta realidad. ¿Seguiremos el camino de la autodestrucción, del vacío y la oscuridad? ¿O estamos listos para superarnos a nosotros mismos, a nuestro sistema político, a nuestras instituciones virulentas, a nuestras costumbres tranzas y corruptas?

Me pregunto: ¿Dónde están los movimientos pacifistas, que caracterizaron las generaciones de los años sesenta o setenta? ¿En dónde los grupos de intelectuales y artísticos deseando transformar la realidad, cuestionando la agresión sistemática del gobierno y las mafias?.

Por desgracia, no nos importa. Parece que seguimos una anormal atracción al vacío.

Pero eso, el tiempo lo confirmará.

No estamos solos

Los espías ya no son ficticios

Los espías ya no son ficticios en México

RICARDO IBARRA

Hay una noticia que los dueños de la telefonía celular en México ya saben y que no nos están diciendo: Todos los que utilizamos algún teléfono móvil debemos registrarlo con la compañía que nos proporciona el servicio, llámese Iusacell, Movistar o Telcel, antes del 13 de mayo de 2010.

¿Para qué? Dice el gobierno federal, encabezado por el presidente Felipe Calderón, que es por nuestra seguridad -hoy en día las tácticas del miedo se han vuelto tan usuales-, por lo que a principios de abril de este año, la Cámara de Diputados aprobó el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, para combatir los delitos de extorsión, amenazas, secuestro y de la delincuencia organizada.

Pero hay otras razones: Al registrar nuestro móvil, con nuestro CURP o número de credencial del IFE, además de proporcionarle al gobierno y otras empresas nacionales y extranjeras, incluso bancos, nuestro domicilio y capacidad económica, con la nueva Ley de la Policía Federal, aprobada también por la Cámara de Diputados, curiosamente, el pasado 30 de abril, día en que los medios reproducían el pánico social con el tema de la influenza,  podremos ser rastreados por vía satelital. Claro, siempre y cuando a la súper organización policiaca que esta por formarse, le parezcamos sospechosos de cometer algún delito. Con esta nueva Ley de la Policía Federal, el gobierno con matices fascistas de Calderón podrá, además, escuchar o grabar llamadas telefónicas e intervenir comunicaciones vía internet, es decir, investigar sitios web o correos electrónicos. Y esto, aquí y en cualquier otro país, se llama espionaje.

¿A quién pretende investigar realmente el gobierno federal? Puede ser al narco, a secuestradores o cualquier mafia organizada. Pero también será una herramienta para vigilar a grupos “terroristas” o individuos “rebeldes” que demuestren públicamente su inconformidad con las acciones y decisiones del sistema político mexicano. La violación de la intimidad, en aras de la prevención del delito, sería una violación a nuestras garantías civiles y ciudadanas (que en teoría nos brinda la Constitución), un ejercicio antidemocrático que pretende instaurar una dictadura de la explotación y del control desmesurado.

La gran justificación del gobierno federal para imponer ambas medidas, tanto la del registro telefónico, como la del espionaje, son la llamada prevención del delito. Es aquí donde no comprendo el razonamiento de las autoridades mexicanas: La mejor estrategia para prevenir el delito, en cualquier comunidad humana, es mediante la garantía de sus derechos individuales, como la salud, la educación, el alimento, el techo, el esparcimiento; cuestiones elementales para una sociedad que pretende vivir en armonía.

Supongo que las autoridades mexicanas son incapaces de brindarnos al pueblo, lo que ellos sí gozan hasta el nivel de la opulencia y la desvergüenza.

Seamos sinceros. Todos lo sabemos: La Policía Federal necesita urgentes ajustes. Subsiste una severa falta de control de sus propios elementos e integrantes. La pregunta es: ¿A quién le será útil la información que recaben los espías policiacos?

Si estas leyes no se ajustan a un estricto sistema de control, se covertirán en un instrumento útil para funcionarios corruptos, y seguramente, en un daño para la vida pública, civil, democrática y organizada de la sociedad.

Por cierto, quien no registre su teléfono celular antes de mayo de 2010, no tendrá acceso al servicio telefónico móvil: Es una orden federal.

Discusiones pachecas

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RICARDO IBARRA

Han sucedido dos fenómenos en torno al consumo de las drogas en México: Primero, que a partir de la psicosis creada por ese mítico microbio aéreo y contagioso, bautizado por los sacerdotes de la ciencia como Influenza A-H1N1, el junkie, drogadicto, enfermo o como quiera llamársele al consumidor habitual de estupefacientes, ya no puede ejecutar esa vieja leyenda del rolling stone, es decir, rolar la piedra, ese ejercicio que hacía comunitario el hábito de enredarse en el cielo con Lucy.

Segundo, y no menos importante, son las discusiones, pocas, que genera la ley de narcomenudeo que aprobaron el Senado de la república el 30 de abril -días de paranoia virulenta en México- y en días recientes, el 8 de mayo, la Cámara de diputados… Y lo que revelan algunas de esas discusiones pachequísimas es pleno desconocimiento y falta de información, tanto en los foros persona a persona, como los virtuales, en Internet.

Para nuestro mal viaje, los medios de comunicación nacionales y regionales han vertido a los ciudadanos pocos elementos para discutir plenamente, con sustento y conocimiento de causa, esta pronta reforma a la constitución mexicana que permitiría al junkie, drogadicto, enfermo, dependiente, planeador del infinito o buscador de Dios, portar mínimas cantidades de opio, heroína, cocaína, marihuana, cristal, LSD, y metanfetaminas.

La desinformación hace que cualquier debate sobre el tema sea un mal viaje.

Lo que sabemos es que la reforma para despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas fue una propuesta que presentó al Congreso el mismo presidente del país, Felipe Calderón, el 2 de octubre del año pasado -como para hacerle ruido a los 40 años del asesinato de estudiantes universitarios en la ciudad de México-. Lo hizo, según dijo entonces y mantiene hasta ahora, para avivar su cruzada contra el narcotráfico y calmar la violencia que éstos generan en las calles.

Hay que recordar, que esta misma propuesta fue vetada por Vicente Fox durante su fantástico reinado en Foxilandia, pero en mayo de 2006.

La aprobación de esta ley de narcomenudeo por ambas cámaras sucede un par de meses después de que la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, la cual integra nuestro ex presidente Ernesto Zedillo, concluyera que es urgente evaluar la despenalización del consumo de la mariguana, fortalecer el tratamiento de adictos y emprender “una lucha implacable” contra el crimen organizado que ha infiltrado las instituciones.

En el momento en que estamos, sólo falta que Felipe Calderón apruebe la medida, convertirla en ley y publicarla en el Diario Oficial de la Federación. De ahí, el plazo para que la droga “individualizada” pueda circular en la cartera o en la guantera del coche es de un año.

Aún así, quedan muchas dudas con esta ley, que aplicaría a partir del próximo año: 2010.

Si el estado mexicano, como actualmente comprobamos, no puede controlar un brote irregular de gripe, cómo aplicaría esta ley de narcomenudeo en un territorio como el nuestro, con su larga historia en pobreza, corrupción, impunidad, tráfico de influencias, agresión policiaca, y además, con el apoyo del ejercito mexicano.

Es aquí en donde la “lucha imparable” podría dirigirse no al narco, sino a los movimientos armados que subyacen en la orografía nacional.

Recordemos: 2010 es una fecha mítica para el revolucionario mexicano. Ocurrió en 1910 (Revolución Mexicana), en 1810 (Independencia). Y en México hay por lo menos 19 grupos armados identificados por el gobierno federal. Muchos de éstos en el sureste mexicano.

¿Será ésta una medida para enrarecer el ambiente y facilitar la agresión del estado mexicano contra el pueblo, harto de tanta explotación?

Recién ocurrió en Chiapas, en donde el hostigamiento del Estado comenzó a operar contra miembros del EZLN. El 21 de abril fue detenido y ocultado por más de 80 horas el zapatista Miguel Vázquez Moreno, cerca de las cascadas de Agua Azul, donde operaba una camioneta de transporte para turistas. Luego, la madrugada del 26 de abril, paramilitares vinculados con un partido político de la región descargaron más de 60 tiros en una casa de otro zapatista, en el Municipio autónomo comandanta Ramona. Ese día sobrevoló incluso la zona un helicóptero de seguridad pública.

También hará falta resolver el aspecto sanitario. ¿Funcionarán y serán suficientes los centros Nueva Vida que impulsa el gobierno calderonista? Además, ¿conviene que el tratamiento sea obligatorio a partir del tercer reporte del ministerio público? ¿Es necesario este vínculo entre justicia y salud? ¿Qué organismo regularía a ambos?

Otro punto: ¿Los policías traerán en sus patrullas pequeñas básculas para pesar los gramos y miligramos de droga que la ley permitirá, o como siempre, harán de las suyas hasta el exceso de la tranza y la corrupción, al llevarse a cualquiera joven malafacha al cuartel sembrándole la droga en sus bolsillos? Y hay que destacarlo: A quien porte más de lo permitido, se le impondrá prisión de cuatro a ocho años y de 200 a 400 días de multa “a quien sin autorización comercie o suministre, aún gratuitamente, narcóticos (…) en cantidad que resulte de multiplicar por mil el monto de las previstas en la tabla”.

La despenalización de la droga en México, tal como esta ahora el sistema político, económico, judicial, educativo y de salud, es como proporcionarle cerillos a un niño curioso e hiperactivo, solo en su casa, sin la vigilancia de sus padres.

Esta ley es sin duda la usurpación de un negocio, o por lo menos, pasará al control de unos cuantos. Hay más preguntas: ¿quién se queda con el fructífero negocio?, ¿a quién dejarán operar las llamadas narcotienditas?, ¿quién decidirá cuáles permanecen y cuáles no? Esto es, señores, la preservación del territorio por los cárteles y la distribución de la riqueza generada por el narcotráfico para unos cuantos, incluidos narcos, empresarios y funcionarios públicos.

Es todo. Espero no haberlos malviajado… demasiado.

La mala influencia

Psicosis en Guadalajara

Psicosis en Guadalajara

Léelo en Primera Fuente, de Argentina (Haz clic aquí)

Léelo en Rapsoda, de Lagos de Moreno (Haz clic aquí)

RICARDO IBARRA

Contemplar las imágenes de una ciudad de México desierta, aunque sea vía televisión, es un hecho sorprendente, un suceso que se antoja para archivarlo en el registro histórico del fin del mundo, o algo así. Imaginarse a los más de 20 millones de habitantes del centro del país recluidos a un aislamiento domiciliario por el pánico, la paranoia y el terror de convertirse en víctima de un virus derivado del puerco, que según anuncian los medios de comunicación nacionales tiene la capacidad de matar, y lo peor, de tranmsmitirse entre humanos con tan sólo saludarse de mano, besarse o al mantener una conversación frente a frente, es inaudito. La ciudad de México experimenta desde la semana pasada su encuentro más cercano con el miedo.

La noticia revienta el jueves 23 de abril, en voz del Secretario de Salud, quien declara que existe una epidemia de Influenza en el centro del país.

Y la televisión infecta al resto de los mexicanos: en la ciudad de Guadalajara, donde radico –a 542 kilómetros de la ciudad de México–, y en la cual hasta la fecha no se ha dado un solo caso de personas afectadas por la ahora llamada influenza humana o virus H1N1, es notable el mismo patrón de influencia virulenta. Muchos salen del bunker hogareño con cubrebocas; algunos llegan al extremo de utilizarlo mientras conducen, solitarios, sus coches por las calles abandonadas y con los cristales herméticamente cerrados, como si alguno de esos demonios bíblicos pudiera infiltrarse por el sistema de ventilación hasta corroer más que el pensamiento, el cuerpo completo. Los restaurantes, teatros y otros espacios comerciales fueron obligados por el gobierno federal a manternerse cerrados; no son pocos los que desobedecen a la autoridad, en particular los bares –el escape etílico es crucial en tiempos epidémicos–. En los supermercados, las multitudes realizan compras de pánico; los cochecitos de servicio en donde los consumidores depositan cloro, vitaminas, jugos cítricos y alimentos enlatados, son previamente desinfectados con mangueras que lanzan agua esterilizada bajo presión. ¿Estornudar o toser? Ni en broma, uno podría ser linchado por los más cercanos, o por lo menos convertirse en mártir de la exclusión espacial y recibir miradas combativas. Incluso a los bustos distribuidos en la ciudad les han puesto los famosos cubrebocas azules: convertidos ahora en iconos del miedo.

La paranoia colectiva que ha inspirado el Estado mexicano con sus medidas sanitarias extremas parecen justificar la agresión entre los seres humanos. Los saludos, los abrazos, los besos, hasta los actos sexuales, vistos únicamente por televisión, parecieran una alocada fantasía en este ambiente de tensión social. La radio, los periódicos, la televisión, utilizan el fenómeno para reintegrar a su antiguo auditorio, antes alejados de estos medios por el simple desinterés a la información o por la reciente crisis económica mundial, que evita que los usuarios compren palabras en los puestos de revistas.

La epidemia es lo que los medios de comunicación necesitaban para su propia sobrevivencia. Existen segmentos de la población que se infecta por la influencia mediática. Varios de los cientos que han arribado a los hospitales públicos o privados tienen gripe común, infectados psicosomáticos por hipnotismo televisivo. –El sector más pobre no sabe qué hacer en casa más que dejarse absorber por la cajita infeliz–.

El ambiente pareciera funesto parta muchos. La cuenta acumula casi mil infectados en 20 países del globo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi todos ellos en México. Esta misma institución –controlada por el G7– mantiene la alerta mundial en el nivel 5, al borde de la pandemia. No existe vacuna contra el virus, dice. Hay que producirla. Varios laboratorios alzan la mano. Un remedio tendría un costo de millones de dólares, y varios países la tendrían en su lista de compras. Pero, lo cierto es que en México han muerto poco más de 20 individuos –sin nombre hasta ahora– a causa de la misteriosa influenza humana, cuando durante los años 2005, 2006, 2007 murieron en este país alrededor de 15 mil personas por problemas respiratorios. La OMS calcula, además, que cada año mueren entre medio millón y un millón de personas por la gripe; una cifra difícil, porque esta infección subyace en otras defunciones, como las causadas por las neumonías. Otro dato: la OMS infla el nivel de la epidemia a categoría 5, el mismo nivel que tuvo la gripe española a principios del siglo pasado, y que mató a un promedio de 40 y 100 millones.

Esta llamada influenza humana mata sólo en México porque hay una deficiente administración de la salud pública, con instituciones corruptas, como es sin duda el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Lo que preocupa es cómo se va a recuperar el país luego de que este miércoles 6 de mayo concluyan nuestras vacaciones VIP (Virus de Influenza Porcina). Y con una deuda económica enorme, en medio de una severa crisis económica mundial: el secretario de Hacienda endeudó a México con 205 millones de dólares procedentes del Banco Mundial “para contener el brote de influenza”. Sin los principales ingresos: venta de petróleo –lo más seguro es que lo que queda en territorio nacional, pase directo a las máquinas de Estados Unidos, uno de los países manipuladores de la OMS, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial–; sin turismo, sin remesas provenientes de los migrantes residentes en Estados Unidos, con la demanda interna desmovilizada por el receso de las actividades comerciales, educativas y administrativas.

La verdadera epidemia está por venir.

El descontrol informativo generado desde el gobierno de Felipe Calderón, multiplicado por los medios de comunicación, y resentido por la población, no anula el auténtico caló mexicano, que circula de cubreboca en cubreboca: “Cría puercos y te sacarán los mocos”.

Che El Argentino

Ricardo Ibarra

Era miércoles, día del clásico dos por uno en el ingreso a las salas de cine en Guadalajara. Trepé por escaleras mecánicas hasta el Cinépolis situado en el piso superior de la Gran Plaza. No tenía ningún plan de vuelo cinematográfico, sólo el deseo de ver una película para la distracción mental, lo común.

Analizo los carteles, el programa luminoso con las películas y los horarios del día, reviso la síntesis de las cintas. Nada interesante.

De pronto, recuerdo la película de Che, El Argentino. Tenía entendido que ya por estos días estaría en exhibición. Pregunto a una de las empleadas y aciertan: está en cartelera. Pero por qué razón no la encontré ni en los carteles ni en los anuncios luminosos ni en el despliegue de las síntesis de las películas. Aún no me queda claro.

Ni siquiera la vi anunciada en espectaculares ni en la superficie de los jodidos camiones que transitan por la ciudad devastada.

Supongo que como sucedió con otras cintas, como la de Fraude: México 2006,  es conveniente para las empresas y las sociedades anónimas evidenciar los problemas, continuar la ideología del mundo feliz y de la comodidad que ha pretendido el gobierno de los hombres por encima de la naturaleza, anteponiendo a la maquinaria social y de las vidas humanas para el provecho de unos cuantos. Una época en donde las ideas están muertas y son usurpadas por instituciones corruptas que privilegian a unos cuantos. Un tiempo en la cual la censura se manifiesta en la pobreza, la miseria, el hambre y la supervivencia de las familias y los elementos que la conforman.Vivimos momentos en los cuales las mentalidades son alimentadas con basura que no es reciclable, que no circula y que no hace que fluya la libertad , la vida o la justicia.  Porque los gobiernos no tienen proyectos comunitarios ni fuerza ni dirección para realizar a  los jóvenes, los trabajadores, estudiantes.

Quién sabe. Pero pienso que tuve suerte en localizar la película, y evocar los ideales de un grupo de hombres que lucharon para quebrar a las instituciones podridas que los sometían.