Productora de ‘Huicholes: los últimos guardianes del peyote’

El documental “Huicholes: los últimos guardianes del peyote”, dirigido por Hernán Vilchez y producido por Paola Stefani fue presentado por vez primera en la mera Sierra de Catorce, en Wirikuta, y será presentado en otros lugares de México, y por internet a escala internacional.

Conecté a Stefani, la productora, para que relatara a la audiencia de Radio Indígena su trabajo que documenta la defensa del terreno sagrado de Wirikuta y el peregrinaje de la familia Ramírez a Real de Catorce.

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Wixáritari defienden sus sitios sagrados desde California

En la mesa: Herminio Ramírez, Diana Negrín y Antonio García, en Galería de la raza. En la pantall, una marcha wixárika en Guadalajara. Foto Ricardo Ibarra

En la mesa: Herminio Ramírez, Diana Negrín y Antonio García, en Galería de la raza. En la pantall, una marcha wixárika en Guadalajara. Foto Ricardo Ibarra

SAN FRANCISCO.–  “Los mara’acate (hombres de conocimiento huichol)  nunca manejan fechas, pero dicen que estamos aquí desde la creación del mundo, desde el comienzo de la vida”, es lo que dijo Herminio Ramírez Díaz, joven wixárika de San Andrés Cohamiata, sierra de Jalisco, cuando comenzó a hablar en Galería de la Raza sobre la defensa de los sitios sagrados de su pueblo, distribuidos por el territorio occidental de México.

Los principales y más conocidos sitios en riesgo son Wirikuta y Haramara, el primero acechado por mineras en los desiertos de San Luis Potosí y el otro en el extremo Pacífico, donde bordean las playas de San Blas, en Nayarit, emboscado por el creciente desarrollo turístico en esa línea costera.

Herminio detalló cómo el pueblo Wixárika ha tenido que reajustarse a través de los siglos para la preservación y conservación no sólo de sus sitios ceremoniales, sino de sus tradiciones, vinculadas directamente con el espacio sagrado, que abarca lugares específicos en San Luis Potosí, Zacatecas, Nayarit y Jalisco.

Ante la amenaza del reingreso de mineras a Wirikuta, esta vez canadienses —ya en los siglos pasados hubo explotación minera en esa zona de Real de Catorce, San Luis Potosí—, el pueblo Wixárika formó en 2011 el Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa, y desde 2006 formalizó jurídicamente a la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales como asociación civil.

“Los municipios saben que el pueblo Wixárika ha peregrinado a Wirikuta durante cientos de años. Ellos ya nos conocen. Nuestros ancestros iban y venían, y no había ningún conflicto, porque había acuerdos. Y eso lo supieron manejar nuestros ancestros. Ahora tratan de lograr lo mismo, mantener nuestros acuerdos, esa amistad que ya hay a lo largo del tiempo”.

“El pueblo no va a ir a posicionarse de Wirikuta”, aclaró Herminio Ramírez respecto a la protección de sus sitios sagrados. “No vamos ir a vivir ahí como se ha dicho en los medios. Tampoco vamos a ir a vivir a San Blas. Somos gente que ha pasado por ahí a lo largo del tiempo, y lo vamos a seguir haciendo”.

Mientras que el Frente en Defensa de Wirikuta opera desde la ciudad de Guadalajara, en coordinación con AJAGI (Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas), la Unión Wixárika está en coordinación con representantes de los casi  40 centros ceremoniales distribuidos en cuatro estados del occidente mexicano. Juntos trabajan desde los aspectos más sagrados en la cosmogonía Wixárika, hasta las intrincadas leyes del Estado mexicano.

Así lo explicó Antonio García, el otro joven presente en Galería de la Raza: “El pueblo Wixárika es una comunidad que se organiza con base en la tradición, así como el Estado se organiza a través de la ley”.

Los sistemas de gobierno de la nación Wixárika incluyen desde los jicareros, que son representantes de deidades específicas, hasta los puestos administrativos y de bienes comunales.

Estas nuevas luchas por mantener protegido el espacio sagrado, también ha creado discusión entre las comunidades, “pues existe mucho conflicto de representación”, precisamente por la necesidad del pueblo Wixárika de crear un nuevo espacio político para el diálogo.

“Los nuevos retos que tenemos para abarcar todo el territorio de nuestros antepasados, con las cuatro direcciones y el centro, requiere crear esos espacios políticos. […] Nosotros estamos tratando de encontrar esas alianzas intercomunitarias. A pesar de que compartimos antepasados, tenemos cada comunidad nuestras particularidades. Pero también, a pesar de que tenemos particularidades, compartimos conflictos comunes”, enmarcó Antonio García.

La discusión fue parte de la exhibición de Traces, un proyecto con obra de cinco artistas jóvenes mexicanos, bajo la curaduría de Raquel de Anda. Participaron también Juan Negrín y Diana Negrín da Silva, del Wixarika Research Center.

Juan Negrín enfocó la defensa del pueblo Wixáritari por su espacio sagrado desde la época prehispánica y cómo desde aquellos tiempos viven “en una zona de refugio”, pero también vinculadas con las diversas tribus, como los Coras, Tepehuanos, Toltecas, Mexicas, e incluso las naciones prehispánicas de Norteamérica.

Huicholes en #GaleríadelaRaza

Profundidad al estilo Wixárika. Imagen Ricardo Ibarra

Profundidad al estilo Wixárika. Imagen Ricardo Ibarra

“Lugares sagrados y el derecho a la ciudad” es el tema que desarrollarán un par de Wixáritari que vienen de allá de mi entrañable Guadalajara, Jalisco.

La charla será en Galería de la Raza (2857 24th St. San Francisco), este sábado 10 de agosto a partir de las dos de la tarde, para que vayan.

El tema no es menor, tan sólo el pueblo Wixárika o Huichol –asentado en el occidente de México, por siglos y siglos–, tiene amenazada la sobrevivencia de varios de sus sitios sagrados: Haramara, por allá en las playas de San Blas, Nayarit; Xapawiyemeta, en las islas del lago de Chapala, Jalisco; y principalmente Wirikuta, en la planicie desértica del altiplano central mexicano, en San Luis Potosí, único lugar en el planeta donde florece el cacto del híkuri o peyote y que tiene todo su ecosistema amagada por mineras canadienses que buscan explotar el oro y la plata… la vieja historia de nuestra América; la resistencia de siempre.

M+ireme, o Herminio Ramírez Díaz, en lengua castellana, y Antonio García Mijarez, o Hayuaneme, en voz huichol, serán quienes nos vendrán a platicar de esos asuntos, y también sobre cómo es para ellos la vida y el mantenimiento de su cultura en una zona metropolitana como Guadalajara, cercada por el crecimiento voraz de otros municipios: Tonalá, Zapopan y Tlajomulco. Diana Negrín da Silva, hija del célebre Juan Negrín, del Wixárika Research Center, será la moderadora.

La charla es gratis. Además, ese mismo sábado, de 5 a 7 de la noche, el par de Huicholes compartirán algunas de sus enseñanzas relacionadas con la confección de artesanías. Ahí estaré para traducir del español al inglés, para todos los güeros hipsters que quieran piratearse algún diseño kaleidoscópico. Y también habrá espanglish, para aquel chicano o pocho que se quedó a medias con el abecedario bilingüe.

Ya si no alcanzan, también estaremos por ahí este domingo 11, de una a tres de la tarde. Estos compas Wixáritari aceptan donaciones, para que no se les olvide la cartera. ¡Ora, pues!

#WirikutaNoSeVendeWirikutaSeDefiende

Wirikuta en Defensa | Noticias bajo el Sol

Noticias bajo el Sol

  • El Frente en Defensa de Wirikuta ratificó su lucha por la preservación de su sitio sagrado al nuevo gobierno mexicano.
  • Poesía del tlatoani Nezahualcóyotl.

Un servicio de Radio Indígena.

Imagen: Ricardo Ibarra

Imagen: Ricardo Ibarra

Mineras van a la caza de Wirikuta

El escritor wixárika Gabriel Pacheco sentado en un peñasco de Cerro Quemado. Foto Ricardo Ibarra

La explotación minera desafía a una de las culturas más antiguas y conservadas de México: la del pueblo wixáritari

Ricardo Ibarra

Hasta nuestros días, un largo linaje de mara’acate wixárika (chamanes del pueblo huichol en México) ha logrado mantener sus costumbres y tradiciones: uno de ellos, el peregrinaje anual a Wirikuta, donde recolectan en ese desierto de San Luis Potosí, el jícuri (peyote).

Pero la sombra de la minería amenaza a una de las culturas milenarias mejor conservadas en México y América, pues el gobierno de Felipe Calderón entregó al menos 22 concesiones mineras a la empresa canadiense First Majestic Silver Corp, y a su prestanombre mexicano Real Bonanza, para abrir la tierra sagrada de Wirikuta y extraer plata en este paisaje único del planeta, del cual depende la continuidad de una ancestral tradición de familias wixáritari, según ha denunciado el Frente en Defensa de Wirikuta (FDW).

Es la vieja historia que cuenta la destrucción de una cultura nativa por parte de los saqueadores de minerales en este todavía rico continente americano. Aunque ahora, en pleno siglo XXI, y a la vista de miles que conocen el caso a través de los medios informativos y en las redes sociales.

El pueblo wixárika conformó el FDW para promover la protección de su paisaje sagrado. Organizaron una marcha a la Ciudad de México con la participación de miles. Entregaron cartas y documentos al presidente de México Felipe Calderón. En este año incluso viajaron a Canadá para charlar con los dirigentes de la empresa minera. Han conquistado el corazón y la conciencia de músicos y artistas.

Mas nada ha funcionado. La última respuesta de la administración de Calderón a una carta que el Frente entregó el pasado 27 de octubre en Los Pinos… fue que sus peticiones serían turnadas a diversas dependencias federales: Gobernación, Semarnat, Profepa, Secretaría de la reforma agraria, Dirección de minas, CDI. Es decir, más dilaciones, diluir el tema en el vacío de la burocracia mexicana.

¿Qué es Wirikuta?

“Wirikuta es el fundamento material y cultural sobre el que se basa la identidad del pueblo wixárika (huichol). La destrucción de Wirikuta implicaría la destrucción del pueblo wixarika como tal”, explican los wixáritari en el sitio FrenteenDefensadeWirikuta.org

Es a este lugar adonde peregrinan cada año los aprendices de mara’acame (hombre de conocimiento). Es el espacio en el cual habitan los antepasados espirituales de la gente wixárika y donde según la historia oral de esta cultura, fue aquí donde surgió la Creación y donde nació el Sol.

“Esa es la madre sagrada, la tierra que da la energía, el fruto, la medicina”, dijo a Radio Indígena el mara’acame wixárika, don José Ramírez, quien llegó a San Francisco desde el norte de Jalisco, precisamente para promover la protección de Wirikuta.

“Ese es el libro del mundo, de nuestro universo”, continúa. “Es como nuestra colegiatura, porque ahí es donde aprendemos cómo seguir apoyando a nuestro mundo. Ahí recibimos la energía para seguir apoyando a nuestro universo”.

Felipe Serio, vocero de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales, mencionó en la primera transmisión multimedia de Radio Indígena (por RadioIndigena.com): “Lo que nos amenaza en específico es nuestra cultura, nuestros sitios sagrados, nuestra historia, nuestra esencia. Quizá podemos hablar de un exterminio, podemos imaginar el fin de una creencia, de una cultura, un fin de la vida”, si es que llegaran ingresar las mineras a la tierra de Wirikuta, dijo.Por su parte, Santos de la Cruz, del Frente en Defensa de WIrikuta, destacó la relevancia que tiene el desierto de San Luis Potosí: “Aquí es donde residen nuestras energías espirituales y toda la relación que nosotros tenemos con la Tierra, y por ello estamos preocupados de lo que hizo el Estado mexicano con el hecho de haber otorgado concesiones a una empresa minera canadiense”.

Basta recordar que en 2008, con el presidente Felipe Calderón como testigo, cinco gobernadores de México firmaron el pacto Hauxamanaka, un compromiso para la preservación y el desarrollo de la cultura wixárika.

Lo rememoran las palabras del mismo presidente de México, Felipe Calderón, aquel 28 de abril de 2008: “En cumplimiento de la palabra empeñada por el gobierno federal se celebra un acuerdo muy importante que tiene que ver, precisamente, con la preservación de la cultura wixárika y con la preservación de los sitios sagrados y centros ceremoniales”.

Este mismo mensaje, lo replica en su sitio de internet la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), que tampoco ha intervenido en este caso para cumplir así con su misión institucional.

Publicado en medios de impreMedia

Radio Indígena en Argentina

Hoy, acceso gratuito en Resistencia (Chaco), Argentina, para ver los breves documentales que hice para Radio Indígena.

Si no pudieron ir hasta allá, como yo, aquí va una presentación de los videos que también pueden ver en YouTube…

Y si vives en el Chaco argentino, en este enlace encuentra los lugares y horarios:

IV Festival de cine de los pueblos indígenas

La vasta devoción

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Ricardo Ibarra

El Mensajero

Galería en Impremedia

La madre tierra es extensa, como es la capa de estrellas que recubre a la virgen de Guadalupe, visión contemporánea de la vieja Tonantzin de los mexicas o aztecas, símbolos de unión entre el ser humano y el planeta vivo.

También es vasta la fe de los peregrinos que desde México llegaron a Estados Unidos cargando a sus dioses. Se les puede ver en la romería que la mañana del 11 de diciembre inicia en el templo All Souls de South San Francisco y culmina en la catedral de St. Mary en San Francisco, más al norte. Llevan la figura de la “Morenita del Tepeyac” en mochilas, reflejada en cuadros, playeras, gavanes, impresa en la memoria, sellada en la oración, estampada en botellas plásticas con agua.

En algún momento fueron los aztecas quienes cargaron sus propias deidades en la búsqueda de su tierra sagrada, desde Aztlan, cuando alcanzaron Tenochtitlan, en el centro de la actual ciudad de México.

Una señora que dice llamarse María, es originaria de algún lugar de aquel país. Lleva caminando cerca de siete horas, en un viaje que terminará con 12 millas en sus pies (alrededor de 20 kilómetros). Abraza un cuadro con la imagen de la Guadalupana. Suda. No se detiene ni para hablar. Dice: “Estoy dándole gracias a la virgen por todo lo que nos dio en el año, que nos ha bendecido, y agradecerle infinitamente lo que hace por nosotros”.

Cuando los peregrinos alcanzan la explanada del St. Mary’s comienzan los vivas, los hurras y las danzas emplumadas. La figura de la virgen de Guadalupe es cargada por los aires por un grupo de piadosos denominado Cruzada Guadalupana de San Francisco. Parece cualquier zócalo mexicano, con los vendedores de churros, fritangas, frutas, pero en lugar de la “vitamina T”, que componen las clásicas tortas, tostadas y tamales, hay hot dogs: nada mal después de una larga caminata, con tocino, cebolla y chiles verdes.

Blanca Ramos come un elote untado con crema y queso. Es oriunda de Michoacán. De Apatzingan, un poblacho donde en días recientes los devotos de Huitzilopochtli —dios azteca de la guerra—, derraman sangre en nombre del control del narcotráfico. Ella reza por eso.

“Es un día especial para darle gracias a dios por todo el año pasado y que el próximo nos dé lo mismo o más. Hay una balacera muy fuerte: policías contra narcotraficantes. Pedirle (a la virgen) por mi familia, pues tengo a mi madre y a mis hermanos en Apatzingan”, comenta para una video cámara.

Las rutas sagradas animaron los caminos antiguos en los tiempos originales, como el de los mexicas a los bosques y aguas de Chapultepec, o a Chalco, aún con vida gracias a la fuerza danzante de los mexicanos. O como el que mantienen con dificultades los huicholes en su vía al terreno cósmico de Wirikuta, desde Jalisco hasta algún lugar de San Luis Potosí.

Acá, de este lado, el México que no se desdibuja ni decolora, como los tatuajes del alma, cruza la frontera con todo y su amor, su fe y su pasión. Con o sin documentos.